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¿Una Pequeña degustación?

Libro: Todo para Vos

La historia de Anita una dueña de una gran y antigua casa que arrienda a diferentes personas. Anita vive con su nieta Agustina, y a la casa acaba de llegar Roberto, el nuevo inquilino.

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La historia

Libro: Todo Para Vos

Capítulo 1: La llegada

Puse el bolso sobre la cama, era lo último que me faltaba, me recosté como si eso fuese una pequeña victoria en todo este proceso, más allá de extrañar a mi ex, me sentía libre, libre al fin... Me lo habían dicho, pero me di cuenta yo mismo, quizás la Cami simplemente no era para mí, no estaba triste, habían sido tres años de muchas cosas buenas, claro sin contar el último día en que la ví... 

 

La dueña de la pensión había sido muy amable, extrañamente amable, pero eso no me molestaba, si bien era algo mayor, se mantenía bastante bien, lo que me extrañó fue el silencio de la casona... Se suponía que vivían más personas a parte de la señora Anita, pero estaba todo en silencio... Ideal para dormir un poco... 

 

Cuando bajé a cenar estaba solo la señora Anita, preparando la cena.

- ¡Huele bien! Le dije intentando ser cortés...

- ¡Hola! Ya está casi listo... Hoy solo seremos los dos... 

- ¡perfecto, muero de hambre! 

- y dime... Roberto... ¿Cuál es tu historia? Me dijo sirviendo los platos... 

- pues... Terminé una relación de tres años... 

- ¿te pillaron haciendo algo malo? Dijo con tono casi risueño...

- no... La pillé haciendo algo malo a ella... 

- jaja, pues bienvenido al club... 

- mmm, se ve delicioso... Muchas gracias... 

- espero que te guste... No le puse mucha sal, ya sabes... A cierta edad hay que empezar a cuidarse.

- ¡pero usted está joven! 

- ¡ay no! Por favor no me trates de usted, que me hace sentir más vieja... 

- bueno, disculpa, entonces estás joven aún Anita... 

- muchas gracias... 

- y dime, ¿cuántas más personas viven acá? 

- están mi nieta, Agus, Raúl y Sebastián, que son dos estudiantes universitarios, y tú...

- ¿y no están?

- Agus fue a ver a su mamá, y Raúl con Sebastián están de vacaciones por dos semanas... 

- ah ok... 

- te van a caer bien, los chicos son muy caballeros... Y la kity... bueno, ella es un poco más desordenada, pero es buena niña... 

- no se preocupe me sé adaptar bien... Muchas gracias por recibirme, asumo que la Kity es su nieta…

- ay sí, jaja así le decimos desde chica... 

 

Ese día me fuí a acostar temprano, estaba comenzando una nueva vida, y aunque me había pedido unos días en mi trabajo, quería buscar otro, comenzar de nuevo... Con todo. 

 

En la noche escuché ruido abajo, seguramente era la señora Anita que estaba preparándose algo, me di media vuelta en la cama y cerré los ojos nuevamente, luego algo sonó era algo de vidrio que se había quebrado, me asusté y salí a ver qué ocurría. 

- ¿está bien? 

- ay que tonta... Dijo la señora Anita agachada y recogiendo los pedazos de un vaso...

 

Me apresuré para ayudarla, tomé un paño de cocina para secar la leche que aún estaba en el piso de la cocina... 

- muchas gracias... Me dijo después de que terminamos de limpiar

- ¿está bien?

- hay algo que se me olvidó decirte... Soy sonámbula... No te asustes si me ves a media noche caminando por la casa... Es un mal de familia.

- pero está despierta ahora... 

- me desperté con el ruido del vaso que se cayó... Debí habérmelo servido mientras aún estaba dormida... 

- no se preocupe... Si la veo por ahí dando vueltas en la noche la llevaré a su cama... 

- muchas gracias, por eso acepté alojarte, al verte supe que eras un buen niño... 

- jaja gracias por lo de niño... 

- jaja vamos si debes tener la misma edad que mi hijo... bueno que tendría... 

 

No quise seguir preguntando qué había pasado, los ojos de la señora Anita se pusieron tristes... 

- disculpa por despertarte... 

- no te preocupes Anita, me duermo rápido...

- jaja, que descanses. Me dijo subiendo las escaleras. 

 

Al día siguiente salí a buscar trabajo, me sentía renovado, estaba ansioso por descubrir qué nuevos caminos me deparaba el destino, y casi no pensaba en Camila. Dejé mi curriculum en varios sitios, y cuando regresaba a la casa, me encontré con una chica joven caminando por la calle. 

 

La chica, de melena negra y varios tatuajes era lo más parecido a una diosa que había visto en años, iba con unos shorts de jeans negros y rasgados, no le veía la cara, pero caminaba frente a mí como a 5 metros, su aroma era exquisito, pero lo que de verdad me tenía hipnotizado era su diminuta cintura y su culo surrealista, casi como de animé japonés... Iba escuchando música, con su mochila pequeña colgada de uno de sus hombros... El movimiento que hacían esas nalgas al caminar era irresistible, no parecía ser uno de esos traseros trabajados, sino que parecía que por genética la chica era así, perfecta... 

 

Cuando dió vuelta a la esquina me di cuenta que vivía en la misma calle de mi pensión... Y cuando se paró a buscar en su mochila, frente a la casa de Anita, mi corazón dió un brinco... ¿Sería ella...? 

 

La chica encontró las llaves y abrió la puerta, yo me acerqué antes de que ella la cerrara, me quedó mirando con cara de desconfianza... Le sonreí...

- ¡Hola! Soy Roberto... Me estoy alojando acá también... 

 

La chica se demoró un poco en soltar la puerta... 

- ah... Hola... Me dijo… ¡¡¡Abue!!! 

- tú debes ser Agus... 

- sí... Dijo seria... 

- ¡Ay! Mi niña! ¿Cómo te fue? Se escuchó de adentro... 

- hay un tipo que dice que vive acá…

- ay ¡¡sí!! ¡Hola Roberto! ¿Cómo te fue? 

 

Recién en ese momento la chica, me abrió la puerta... Le dió un beso a Anita y se fue al segundo piso... 

- ¡Hola Anita! ¡Me fue bien! Dije mirando el culo de Agus mientras subía la escalera... 

- es un poco tímida al principio, pero después se le pasa... Dijo Anita cómo disculpando la actitud de su nieta... 

- no pasa nada... 

- ella no sabía, fue todo muy rápido... Dijo como volviendo a darme explicaciones por Agus...

- tranquila, todo bien. Me fue bien, dejé varios currículums y espero que me llamen... 

- te irá bien, dijo Anita - le pedí a mis santos que te acompañaran... 

- jaja gracias... Dije evitando sonar irónico.

- en una hora más tengo la cena...

- no te preocupes Anita, yo estoy bien... 

 

Cuando llegué a mi cuarto, me di cuenta que Agus, tenía su cuarto al lado del mío... La música de rock pesado se escuchaba como si su radio estuviera en mi habitación... No me molestaba la música pero sí un poco el volumen... "Bueno, al menos no es reguetón" me dije y me acosté para descansar un poco.

 

Desperté cuando golpearon mi puerta... 

- ¡dice mi abue que está listo! 

- ¡¡Ok!! ¡Voy! ¡¡Gracias!! 

 

No se escuchó nada más... Cuando bajé estaba Anita y su nieta sentadas, sirviéndose las ensaladas... 

- ¡uy qué bien huele! ¡Muchas gracias! Dije haciéndome el simpático.

- bueno, ella es la Kity... Dijo Anita, moviendo sus ojos...

- jaja ¡hola! Dije nuevamente siguiendo el juego... 

- hola... Dijo ella sirviéndose un poco más de ensalada... 

- tu abuela me habló de ti...

- ¿ah sí? ¿Y que te dijo? 

- jaja cosas buenas solamente... 

- espérate a conocer las cosas malas entonces... 

- jajaja

- ¡¡kity!! ¡Ya! ¿Vas a empezar? 

- al menos me podrías haber avisado que otro tipo, disculpa, no es nada contra vos, iba a estar viviendo con nosotras... 

- ay kity... 

- no, está bien Anita, es que yo tuve que buscar otro lugar para vivir muy rápido...

- que…¿ te pillaron poniendo cuernos? ¿me pasas el limón? 

- kity... Dijo Anita incómoda... 

- no... Fue al contrario... Acá tienes...

- gracias... Así que... ¿Te pusieron los cuernos? 

- ¡Agus!... 

- ¿qué? ¡Quiero conocerlo! 

- está bien Anita... Sí... Me los pusieron 

- ah buena…¿ Y cómo lo supiste? 

- Agus ¡ya! 

- tranquila Anita... La descubrí a ella arriba de otro tipo... 

- ¿te refieres a follando?? ¡¡¡Que fuerte!!! 

- ¡Ya kity! ¡Suficiente! 

- sí... Fue fuerte... Por eso me fuí... tan rápido...

- mmm, bueno, lo siento... 

- gracias... Yo no tanto... 

- ¿qué? ¿No la amabas? 

- no sirve mucho amar a solas... 

 

Agus me miró... 

- me caes bien... Puedes quedarte... 

- jajaja ¡gracias! 

- ¡Ay dios! ¡Esta niña! ¿Por qué no me cuentas mejor como te fue con tu mamá? 

- bien...

- y... ¿Algo más? Insistió Anita... 

- nada... Lo mismo de siempre... 

- ¿viajas muy seguido a verla? 

- no... Tiene un novio que es un cerdo, me mira el culo sin siquiera disimular... Y mi mamá se enoja conmigo... 

- ay dios... Dijo Anita apoyando la cabeza sobre su mano... 

- ¿qué? ¿Dije algo malo? 

- no, bueno es que... Dijo Anita tratando de explicar su reacción... 

- es un tipo viejo... Cómo de la edad de mi papá... 

- ¿y hace mucho que está con ella? Pregunté...

- como tres años... 

 

Tenía ganas de decirle que tener cuarenta y tantos no es ser viejo, y que realmente entendía al novio de su mamá, por que ese culo estaba hecho para idolatrarlo... Pero me contuve.

- bueno, siento que te pase eso… dije finalmente.

- naaa, estoy acostumbrada... Es solo que es el novio de mi mamá... Y me da tristeza por ella... 

- ¿te pasa muy seguido? 

- todo el rato... Hay tipos que me siguen cuadras... Y piensan que no me doy cuenta... Pero sí...

 

Me puse rojo... ¿Lo habría dicho por mí? 

- bueno, eso es un mal de familia dijo Anita, yo tenía los mismos problemas... 

- son todos tan cerdos, es como si pudiera escuchar sus pensamientos... Imaginando que me follan a lo perrito... 

- ¡¡Agus!! 

- jajaja, ¿te pasaba lo mismo abue? 

- ¡Ay niña! ¡Qué va a pensar Roberto! 

- ¿Quieres que te diga que piensa? Preguntó Agus mirándome a los ojos... 

- bueno... Yo... 

- sí, algo así me pasaba pero no tan literal como tú lo cuentas... 

- y tú Roberto... ¿Mirabas chicas cuando estabas enamorado? Quizás... Por eso te pusieron cuernos... 

- ¡¡kity!! L¿¿legaste peleadora o qué?? 

- sí... Miraba... En mirar no hay engaño... Dicen...

- ah bueno, si todos lo dicen debe ser cierto, contestó Agus con tono irónico.

- Agus, ya... Dijo Anita evidentemente molesta...

- bueno... A mi me gusta... 

- ¿te gusta? Preguntó Anita... 

- sí... Y te apuesto que a ti también te gustaba abue... No te hagas... 

- ¡Ay Roberto perdona, mi nieta llegó más deslenguada que nunca! 

- no te preocupes Anita... Y creo que ambas son muy atractivas, y si las miran o miraban, es normal... ¡La belleza hay que admirarla! 

- jajaja, salud por eso... ¡Mirón! 

 

Anita se paró de la mesa... Y Agus sabiendo que se había pasado de la raya, le puso ojos de asustada... 

- discúlpame por favor Roberto... Agus... 

 

La chica se paró... Y acompañó a su abuela arriba... Me quedé ahí sentado... Había sido todo un espectáculo... Terminé de comer, y lave la loza... Y luego subí a mi cuarto... 

 

Ya cerca de la media noche, golpearon mi puerta... Era Anita.

- Roberto, disculpa no sabía si estabas durmiendo... 

- no tranquila estaba viendo la tele... ¡Pasa! 

 

Anita estaba vestida con su camisa de dormir, hasta ese momento no había notado que esa mujer aún tenía el cuerpo de una mujer de 30, sus senos bien parados aunque no traía sostén... 

- te quiero pedir disculpas por lo de la cena... 

- no te preocupes... Se entiende, soy un extraño...

- muchas gracias por no perder la paciencia... 

- en serio, no te preocupes... Son cosas que pasan... 

- bueno, la entiendo... A mí me pasaba igual... Todos los hombres se volteaban a verme... No tenía el cuerpo de ella, pero de todas formas... Mis amigas decían que yo era feromónica... 

- bueno, sigues siendo una mujer muy atractiva Anita... Eso de lo feromónica no se pasa... 

- jajaj ay que eres lindo... Y la verdad es que me gustaba también, eran otros tiempos... Pero... 

- ¿pero?...

- pero, podía imaginar lo que ellos me querían hacer... Hombres mayores que se calentaban conmigo, desde que era pendeja... Pensando todos en tenerme... Yo me sentía super sexy, valorada... Algunos incluso...

- ¿incluso? 

- incluso, me manoseaban...

- ¡oh! Lo siento...

- ¡no! ¡Si eso me encantaba! Sentirme tan deseada... Cómo un objeto de placer... Despertar esos instintos animales en ellos... Ay… ¡no sé por qué te cuento esto!... 

 

Escucharla hablar así, me comenzó a calentar, imaginar a aquella mujer a sus años más tiernos, disfrutando ser deseada, me generaba un morbo que nunca antes había sentido... 

- ... No te preocupes, puedes contarme lo que sea... Anita... 

- algunas veces... Desconocidos me tomaban de la cintura, cuando iba en el micro bus, y estaba lleno, la última vez me pasó en el metro... Hace como 10 años... Recuerdo que mis profesores me miraban... 

- y... ¿Eso te gustaba? 

- mmm, sí... Sobretodo cuando me sentía usada... Ay... Pero los años pasan... Y las viejas dejamos de estar en la mira de los hombres.

- no estás vieja... 

- me encantaría volver a sentir algo así... 

- … ¿si?

- ajá... Bueno... Te dejo... Le dije a Agus que se disculpara contigo... Así que quizás mañana te hable... Si te dice alguna pesadez me avisas... 

- jaja no es necesario... 

- quizás después te pueda contar más cosas... 

- sería un honor... 

- ¡lindo! Que descanses... 

 

Anita cerró la puerta y yo tenía una erección que ya me estaba dejando anémico... 

Gastón Lemark

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