¿Una Pequeña degustación?
Libro: Estela, la hija de mi amigo
Si quieres saber de qué trata el libro de Estela, acá te dejo el primer capítulo, son más de 90 páginas de puro y animal placer.

La historia
Libro: Estela, la hija de mi amigo
Capítulo 1: transeunte
En la calle la encontré, cabello castaño, joven, de muslos y glúteos firmes, caminaba más pendiente de su celular que del tipo que la venía siguiendo hacía ya tres cuadras, o sea yo.
No era la primera vez que seguía una chica solo por que me había gustado su culo, eran mis tiempos más oscuros en donde podía hacer lo que fuera por conseguir el capricho que tenía en mente, ella sumergida en su celular no miraba ni siquiera para adelante, quizás estaba hablando con alguien, me gustaba imaginar hacia donde iban las mujeres que seguía, que estaban pensando al caminar, si les importaba que todos los hombres se voltearan a mirarle el trasero, seguro no le molestaba, ¡de hecho apostaría! porque eso la validaba como mujer sensual, sus shorts eran diminutos y dejaban ver el pliegue entre sus glúteos y piernas, mientras la seguía trataba de imaginar cuando había sido la última vez que ella lo había hecho, quizás hoy en la mañana, o quizás nunca lo había hecho, tenía deseos de entrar en lo profundo de su mente y saber que le excitaba, cual era ese secreto sucio y culposo que solo ella sabía, ese extraño gusto por lo morboso, que a veces ni siquiera nos atrevemos a aceptar.
A la siguiente cuadra volteó, y yo, como detective encubierto la seguí, por fin entro en un local, ¡vaya que me sorprendí de su destino!, era un sex shop, en general cuando ya no puedo seguirlas me voy a donde originalmente debía ir, pero esta vez tenía curiosidad de ella, esperé a una distancia prudente, encendí un cigarro para hacer tiempo, y me quedé esperando, no la vi salir, para cuando me di cuenta la muchacha ya se alejaba de la tienda con una bolsa más larga que ancha, pensé que había comprado un dildo, la idea me pareció simpática y excitante a la vez, estaba ya retrasado pero no importaba.
Ella se alejó de la tienda por otro camino, la seguí, de pronto paró en un paradero de buses, yo haciéndome el tonto, fui al paradero, me paré junto a ella, ella no volteaba, con su mano estaba escribiendo algo en su celular, seguro sería su novio. Llegó el bus y ella se subió, yo me subí detrás de ella, su culo quedó en mi cara mientras ella pagaba al chofer del bus, luego se fue a sentar, con la cabeza agachada, pagué mi pasaje y me senté atrás de ella.
El bus poco a poco comenzó a llenarse y ella no se bajaba, no sabía cómo era su rostro pero debía ser muy hermosa, eso esperaba, aunque con ese trasero tampoco me importaba.
Con el bus lleno, difícilmente podía verla, decidí pararme para darle el asiento a una señora que me agradeció el gesto, yo comencé poco a poco a acercarme a su asiento, y quedé a su lado, desde mi altura pude ver que la chica estaba enviando mensajes pero no distinguía muy bien si lo enviaba a un hombre o mujer, su cabello tapaba la pantalla, el vaivén del bus hizo que accidentalmente mi entrepierna golpeara su hombro, ella no dijo ni hizo nada, mi pene estaba a menos de un centímetro de su piel, solo separado por mi pantalón.
En la siguiente vuelta volví a chocar con su hombro y ella en vez de alejarse o mirarme siquiera, se apoyó cómodamente en mi entrepierna, yo asombrado me quedé inmóvil, nervioso, era inesperado, el camino de adoquines hacía que el bus se moviera más de la cuenta y yo "sin querer" frotaba mi entrepierna con su hombro, ella no hacía más que apoyarse como quien se apoya de una pared, su comodidad se vio perjudicada por un anciano que subió al bus, y que quedó al lado mío, ella levantó la cabeza, pero como me había corrido un poco más atrás de su lado otra vez no pude ver su cara, la chica se levantó del asiento y el señor se sentó, dando un desabrido gracias.
Entonces quedamos uno al lado del otro, rozando nuestros brazos, ella puso su mano en la manilla del asiento del señor, y mi entrepierna volvió a tocar ahora su mano, tenía la cabeza aún agachada mirando el celular, yo miraba esa mano y lo cerca que estaba de mi pantalón, tuve una erección, continuaba subiendo gente al bus, ya no sabía dónde carajos estaba, pero de eso me ocuparía luego.
La gente empujaba sin compasión de pronto ella estaba adelante mío, y yo medio atrás de ella, sentía el olor de su cabello, mi pene estaba en el borde de su glúteo, la erección fue más brutal, busqué la forma de encajar mi miembro entre sus nalgas, me moví lentamente hasta lograrlo.
Así, con el movimiento del bus, el bulto entre mis piernas, cada vez más enorme, se acomodaba, rozaba y metía entre los glúteos de aquella joven, ella no se movía no se veía incómoda por la situación, más bien se apoyaba en mí, cuando estaba decidido a meter mi mano para acariciar su trasero ella reaccionó, y pidió permiso para pasar, se iba a bajar, me apresuré y bajé con ella, cuando por fin pudimos entre empujones y disculpas sortear esa gente y nos hubimos bajado del bus, ella me miró. Su rostro era bello, su cara tenía facciones muy delicadas...
La ¡Puta madre!, ¡Era Estela, la hija mayor de Andrés! Yo la reconocí de inmediato, ella no me reconoció por suerte, no me extraña, si bien con Andrés somos amigos, porque somos apoderados del mismo colegio, tampoco somos tan cercanos y al final Estela es su hijastra, aunque la quiere como hija mayor, yo me hice el loco, y caminé para cruzar la calle.
Mientras caminaba aún excitado, y atando cabos, no me percaté que Estela venía en la misma dirección mía. Estela es la hija de la ex señora de Andrés, una mujer alta y guapa, pero que lo dejó a él y su familia por un tipo 20 años menor, Estela con 19 años, ya estaba grande para decidir con quién quedarse, y optó por la víctima de la separación.
Andrés la había criado como su hija hace más de 12 años, yo encontraba que Andrés era un ejemplo de paternidad quedarse con tres pequeños y una extra que no era su hija, ¡merecía mis respetos!.
Seguramente no me reconoció porque nunca conversamos, pero cuando él iba a buscar a sus pequeños al colegio, iba con Estela, yo intentaba no mirarla por respeto a Andrés pero ya la había mirado de pies a cabeza hoy, ¡además de frotarle mi pene en su bendito y parado culo!
Seguí caminando un poco más, Estela venía detrás de mí, paré en un kiosco y ella pasó de largo, terminé de pagar y la volví a seguir, después de tres cuadras más llegó a una casa, y abrió la puerta, supuse que era la casa de Andrés. La miré entrar con sigilo, y ya después sin nada más que hacer me di la media vuelta, no pasaron más de dos cuadras cuando el propio Andrés venía de camino a su casa...
- ¿Gastón? Me dijo
- ¡Hola Andrés!
- ¿cómo estás?
- bien gracias ¿y tú qué tal?
- ¡bien también!, ¿y qué haces por acá?
- ¿yo?, un tanto incómodo le dije, - ejem… ando buscando, un repuesto, un repuesto para mí auto, me dieron un dato, ¿y tú, cómo está todo, cómo están los niños con todo esto de la separación?
- Ha sido difícil, pero ahí le vamos poniendo el hombro, oye vivo por acá ¿quieres una cerveza?
Lo pensé y aunque no sabía si sería buena idea le dije:
- ¡sí claro!, tengo sed jajaj.


