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¿Una Pequeña degustación?

Libro: Menopausia

Si quieres saber de qué trata el libro de Paulina y todas las cosas que le pasan cuando descubre que le ha llegado la menopausia, acá te dejo el primer capítulo, espero que la disfrutes.

Image by Gwen Mamanoleas

La historia

Libro: Menopausia

Capítulo 1

La sentencia del doctor me dejó helada.

- ¿Está seguro?

- Paulina, los exámenes de sangre son categóricos, además según lo que me dices cada vez tienes menos reglas…

- ¡pero tengo solo 41! 

- Es más común de lo que tú piensas, te daré una receta para que te compres estas hormonas, los síntomas como el calor abrupto, el dolor de cabeza, ese cansancio persistente, son todos signos típicos de la llegada de la menopausia... 

 

Salí de la consulta del médico pensando en que una parte de mí se estaba muriendo, le había dedicado toda mi vida al trabajo, a los viajes, a las conferencias. De pronto una oleada de calor me inundó, mi piel parecía estar ardiendo, otro ahogo más me sofocaba, a pesar de que era pleno invierno me tuve que quitar la chaqueta... Cuando entré en mi auto me puse a llorar, lo que más me preocupaba era no sentirme nunca más viva, luego pensé en si alguna vez me sentí viva, sentí lástima de mí, de las decisiones que había tomado, de haberme postergado, de haberle dicho que no a la maternidad, incluso a costa de perder a mi marido. Claro él aún seguía conmigo, pero ya me había enterado de sus múltiples conversaciones con diferentes chicas mucho más jóvenes que yo, después de muchas oportunidades para que él cambiara, un día simplemente dejó de importarme que él le escribiera a más chicas, yo estaba comiéndome al mundo, ganando miles de dólares, recibiendo mensajes de personas que no había ayudado directamente, pero con nuestros cursos de desarrollo personal habíamos cambiado sus vidas. 

Era un absoluto fiasco, mi vida era lo opuesto a lo que pregonaba a los cuatro vientos, solo tenía cosas materiales, un marido que me engañaba y ahora una menopausia que me impedía hacer más conferencias...

Llamé a la única persona que se me pasó por la mente, mi amiga Marisol, cuando le dije el primer hola, ella inmediatamente notó mi desazón…

- ¿¡Qué te pasa amiga!?

- ¡me llegó la menopausia! Le dije y me puse a llorar a mares... 

- ¿Dónde estás?

- aún en la consulta del médico, en el estacionamiento... 

- nos vemos en 30 minutos en el Tavelli, no te estoy preguntando, así que no quiero escuchar un no.

 

Me cortó, era justamente lo que yo hubiera hecho si ella fuese la que me hubiera llamado, al menos mi mejor amiga y asistente, me conocía. 

Cuando llegué al Tavelli, ya estaba ahí mi amiga

- ¡Ay amiga! Me dijo Marisol abrazándome, nuevamente me puse a llorar como si mi perrita Lara se hubiera muerto. Pasé una eternidad en los brazos de mi amiga, luego, una vez que me había vaciado, nos sentamos y ordenamos dos cafés...

- ¿estás segura? 

- sí, me tomaron muestras de sangre y tengo bajas las hormonas, me hicieron una eco y mis ovarios están más chicos que hace 6 meses... ¡¡Soy una vieja de mierda!! 

 

Las demás personas que estaban cerca de nosotras nos miraron extrañados, Marisol les devolvió una mirada de fuego...

- ¿Y si pedimos otra opinión? 

- no sé, según el médico está claro que tengo una menopausia. Es solo... ¡Que me he postergado tanto! 

- Ay amiga, tranquila. Has dedicado tu vida a ayudar a personas, has sido feliz haciéndolo.

- ¡Pero eso es trabajo!, Mi vida es una mierda, y no me digas que no lo es... Sabes que Raimundo me engaña... 

- ¡es un idiota!, No merece a la mujer que tiene...

- jaja. Le dije con mi cara rayada por el rimel y las lágrimas. - será un idiota pero yo también lo alejé, y ahora ni siquiera me quiero acercar a él...

- mira amiga hay muchas cosas, sé que sientes que empieza a decaer tu vida, pero no es así, mi mamá con sus medicamentos se siente bien y ¡anda como si nada! 

- ¡Ves!... ¡Como tu mamá!. Las lágrimas volvieron a caer...

- ¡Ay, sorry amiga no te quise ofender! Pucha... 

- tranquila amiga, es que las hormonas me tienen un poco sensible... ¿Sabes qué es lo que más me asusta? 

- ¿Qué cosa? 

- un día despertarme y no sentir nada, y no tener la posibilidad de sentirlo, no volver a enamorarme, o a sentir pasión... Es como si me dijeran que mi alma también se va a secar...

- amiga, nada que ver, ya... Sé que eres trabajólica y que hace mucho que no te pasa nada, pero esto no es una sentencia de muerte para tu... Flor

 

Marisol me subió las cejas con cara de bandida y yo no pude aguantar la risa.. una carcajada nasal se me salió de las vísceras… 

- jajajajajajajajaja no me refiero a mi "flor" jajajajaja 

- ay, pero es importante amiga... 

- jajajajajaja ¡¡me mataste!! 

- bueno yo te iba a recomendar algo para mantenerte viva... 

- jajajaja ¡¡la flor!!

- ya po, no seas pesada... Dijo Marisol tentándose de la risa. Cuando nos terminamos de calmar "la flor" sería absolutamente uno de los mejores chistes internos que íbamos a compartir.

- disculpa amiga, ya... ¡Es que tu cara!... Ok, Ok ¿Que me ibas a decir? 

- no, ya no, no importa... 

- no sí, dime... 

- bueno, es que estoy leyendo un escritor... Erótico. La palabra erótico la dijo susurrándome y poniendo la misma cara de diabla, obviamente me volví a reír... Pero parece que a la Mari no le gustó que me siguiera riendo de ella, así que respiré hondo... 

- ¡ay amiga linda!, ¿Ves que me haces feliz? Pero por ahora paso de ese escritor.. 

- se llama Gastón Lemark... 

- ya, gracias pero por ahora más que andar leyendo, voy a ver cómo arreglo mi vida...

- bueno, entiendo.

 

En ese momento el chico que nos estaba atendiendo, nos trajo el café que habíamos ordenado, era un veinteañero, rubio, alto y simpático, una sonrisa hermosa... 

- acá tiene su café... 

- ¡Muchas gracias! Le dije...

- y para que conste, usted es una de las mujeres mas lindas que he visto, y lo más lejano a una "vieja de mierda" que conozco... 

 

Marisol me abrió los ojos, yo también le abrí los ojos y me puse roja, miré al chico y le sonreí sin poder decir nada... El chico me sonrió de vuelta, mientras Marisol me abría cada vez más grande los ojos y la boca, gritándome en silencio, yo movía los ojos de un lado a otro, no sabía que hacer... ¡Me había pillado absolutamente desprevenida!

Me tuve que poner la carta del local en la cara, el bochorno me subió, estaba más roja, Marisol se reía, ahora ella se vengaba por mi risa. No quería mirar hacia donde estaba el chico, Marisol lo miraba, de arriba a abajo y me hacía un juego de cejas, "¡mijito rico!" Fue lo que descifré de sus labios mientras ella también se abanicaba con la carta del lugar... 

________

Fin del capítulo 1.

Si te gustó este capitulo y te da curiosidad el libro, lo puedes conseguir en la tienda de libros.

Gastón Lemark

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