Parecía que no hubieran pasado ya tres años desde que volvía a la casa de mis papás, todo se veía igual, incluso la reja de entrada tenía esa pequeña maña, para poder abrirla, cuando toqué la puerta me abrió mi hermana. - ¡¿Y tú?! - Hola hermanita, ¿cómo estás? - Te acordaste que tenías familia parece… - ¡Ay Natalia! no te pongas así… que si no me voy. - Anda tonto ven… pasa… ¿Viniste solo? Dijo mi hermana mirando a la calle - Sí… Laura y los niños están donde mis suegros.
ATENCIÓN: este relato es de un universo paralelo en donde la sexualidad es algo muy normal y común, no tiene que ver con realidad de este universo. Si eres de mentalidad sensible por favor no leas este relato.