El papá de Sara
- Gastón Lemark
- 24 abr 2025
- 22 Min. de lectura

Por fin habían salido los papeles del divorcio, y Marcia me había pedido que viajara a firmarlos y para aprovechar de ver a los niños, bueno a ella y a la Sarita, porque Gaspar, mi hijo mayor, se había ido a mochilear al sur… ya se cumplían dos años de que no veía a Sarita, y luego de todo este tiempo las aguas se habían calmado con Marcia, incluso supe que tenía pareja. Por mi lado yo estaba bien con mi nueva pareja, incluso esperábamos un nuevo bebé, es incríble como el tiempo todo lo cura, pensé al bajarme del avión, y encontrarme con Marcia radiante, como hacia muchos años no la veía…
- hola!!! Me dijo Marcia dándome un abrazo
- hola! le contesté abrazándola de vuelta y soltando al fin los fantasmas de nuestras constantes peleas
- ¡Qué bueno verte!
- sí! es bueno volver, aunque sea por poco tiempo… ¿viniste sola?
- vine con la Sarita…
- ¿y dónde está?
Una tos carraspeada a mi lado me hizo voltear…
- Sarita?? pero qué grande! No te había reconocido con ese color de cabello!
- Hola papá!!!! me dijo mientras se me tiraba a abrazarme, y yo impactado miraba a marcia y le decía en silencio “creció!!”
Marcia solo me miraba y se reía afirmando con la cabeza, cuando la Sarita por fin me dejó de abrazar le pasé el peluche de Hello Kitty que le había comprado…
- disculpa, no es mucho, no imaginaba que estabas tan grande!..
- ay! me encanta! me dijo y me volvió a abrazar…
- Sarita me estás ahorc…
- ya sara!! deja a tu papá se esta poniendo morado! jajaj
Me senté en el asiento de copiloto mientras conversábamos de mi vida en la selva, desconectado de todo, sin acceso a televisores o señal de celular.
- ay no! me muero! dijo Sara
- jajaja no es tan malo hija, sabes? te acostumbras a lo simple que en realidad es la vida…
Marcia me miraba como si no creyera lo que estaba diciendo… cuando estacionamos Sara se bajó del y Marcia me tomó del brazo…
- no le he dicho que vienes por el divorcio…
- pero ella va a entender… ya está grande, además tu estás bien, también ellos y yo también…
- sí pero quería que nosotros dos se lo dijéramos, sabes a veces aun tiene actitudes de niña…
Ok… Le dije a Marcia con una sonrisa de empatía, aunque ambos habíamos hecho nuestras vidas, Sara como cualquier hija siempre querría vernos juntos, era algo natural…
Y antes de bajarme le dije a mi inminente ex esposa…
- gracias por alojarme en tu casa, espero no molestarte a ti y a Néstor…
- jajaj, pero si la casa es tuya… y yo creo que te vas a llevar bien con él, es buen tipo aunque un poco disperso, y a veces infantil, pero me alegra el día…
Miré a Marcia y me alegré de su forma tan serena de responder, era tan extraño conversar como adultos, aunque era sanador.
- Ven, te vas a quedar en el cuarto de Gaspar.
- gracias, respondí. Y dejé mis cosas en el cuarto de mi hijo, era extraño, pero de alguna forma no me sentía incómodo.
Cuando bajé venía llegando Nestor, hacía poco que se había mudado con Marcia y se notaba un tipo con un aire bonachón…Nos saludamos como caballeros, el pobre estaba más nerviosos que yo, pero después de la cena ya habiamos pasado ese momento incómodo.
- Ey Raul, quieres ver la Champions?
- no gracias…
- a Raul no le gusta el futbol, explicó Marcia.
- Qué?
- jaja, no me gusta mucho, aunque puedo mirar, no se me van a caer los ojos… dije para defenderme
- papá ven a mi cuarto? …
Sara había llegado con un pijama ancho y rosado, decorado con ositos de peluche… Realmente mi niña seguía siendo mi niña… La niña de mis ojos…
- Disculpa Nestor, voy a subir con Sarita…
- Sí claro! pasa! siéntete como en tu casa!...
- Es su casa! dijo mi hija, y Nestor se quedó callado…
Sara me arrastró a su cuarto, el cual estaba lleno de todos los peluches que le había regalado, cuando aún vivíamos todos juntos…
- Mi vida ya tranquila, no tenias que responderle así a Nestor, dime… qué me querías mostrar?
- esto es para ti…
Sara me pasó una caja, en ella habían cartas sin estampilla
- y esto?
- son las cartas que te escribí, pero que no te pude enviar, no sabía donde…
- awww… abracé a Sara y ella me abrazó.
Estuvimos largo rato así abrazados ella no me quería soltar… yo ya me estaba asfixiando de nuevo…Miré el espejo que tenia en su cuarto, y que estaba justo delante mío, nuestro abrazo se reflejaba en él… nuestro abrazo y un trasero extremadamente perfecto… bajé la mirada… ¿qué diablos? … acaso… le había mirado el culo a mi hija? otra vez?
Llevaba mirándole el culo a mi hija por más de dos minutos, y ella me seguía abrazando… como si nunca se quisiera despegar de mí, un poco confundido y acalorado tuve que decirle:
- hija… hija… calor!!
- jajaja que no quieres abrazar a tu hija? me dijo con tono burlesco…
- no es eso mi amor… es que me da calor!
Sara me soltó entre risas y ya sentía que me faltaba la respiración
- Las vas a leer?
- sí mi vida
- más te vale…
- y tú, ya hiciste las tareas?
- me quedan unas pocas…
- bueno termínalas y luego te duermes, que mañana tienes que ir a clases…
- me puedes ir a dejar tú?
- si obvio… aún sigues de amiga con la Juli y con la Emi?
- sipi… como siempre!
- que bueno… y tienes novio o algún chico que te guste?
- papá!! jaja eso no te lo voy a contar…
- pero hija!!...
- jajajaj, no… y no insistas…
- ok…
Sara volteó para sacar sus cuadernos de la mochila que estaba en el suelo, y mis ojos volvieron a posarse en ese trasero… pero si ella… no era así… Ahora tenía mejor trasero incluso que Marcia cuando la conocí, y eso es mucho…
- ok… dije golpeándome los muslos para salir del trance y parándome de la cama…
- buenas noches papi…
- buenas noches cielo
Esa noche, después de habernos tomado una botella de vino con Marcia, y de revisar entre otras cosas el papel del divorcio, me acosté en la cama de Gaspar… y entre el leve mareo del vino, se me venía a la mente el culo perfecto de Sarita… una sensación extraña me asaltaba, no quería volver a ser lo que alguna vez fui.
Intenté dormir, pero esa extraña sensación, que no había sentido hace muchos años, me volvía a confundir, me daba vueltas en la cama, al final prendí la luz del velador, y tomé la caja que mi hija me había entregado, habían más de 50 cartas y una nota que decía "leerlas en orden"
Tomé la primera carta, tenía un dibujo de Hello Kitty...
" Papito te extraño mucho, como no tengo forma de saber de ti, te escribo esta carta, espero que estés bien, me da mucha pena y rabia que te fueras por mi culpa... Ayer mi mamá me llevó a comprar, elegí un peluche de Hello Kitty, te hice el dibujo para que lo veas.
Sara."
Una sonrisa nostálgica me invadió la cara, mi partida había sido abrupta, y gatillada por las peleas con Marcia, me dió pena que Sarita pensará que era culpa de ella... Abrí la segunda carta...
" Papito espero que estés bien, quisiera estar contigo, en la selva, ayer pelicanos con mi hermano, y no me habla, tengo pena, desearía que estuvieras aquí"
Comencé a leer las cartas de mi pequeña hija una a una, cuando ya iba en la mitad me comenzó a dar sueño... Tomé la última carta que podía leer...
" Tuve un sueño, no sé realmente si fue un sueño, o un recuerdo, o algo que quiero imaginar... Estaba yo chica, tú estabas también, ambos estábamos en el baño, y me tenías la tina llena de agua con espuma, y mi Hello Kitty de goma... Y mientras tú me bañabas, yo me sentía tan protegida, tan querida, tus manos... Me jabonaban por todos lados... Sentí una cosquilla en mi rajita... Habrá sido un sueño? Te extraño... Sara"
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