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La manada y la silla musical

Actualizado: 8 mar

Cansados de tanto sexo, nos fumamos un cigarro y le pregunto a Cristina, la pelirroja momentos antes había manchado todo el sillón dental con sus fluidos, con la respiración aún agitada, elevaba esos senos tiernos de veinteañera...


Relato erótico
Sexo en silla - Gastón Lemark

-¿Qué es lo más caliente que has hecho?


Ella vaciló un instante, tratando de recordar y después de unos segundos me dijo:


-Cuando era muy joven, teníamos un juego con mis amigos, los hombres se sentaban cada uno en una esquina de la habitación, y nosotras nos sentábamos arriba de ellos, luego apagábamos la luz por 5 minutos y podíamos hacer todo lo que quisiéramos a oscuras...

Cuando volvimos a prender la luz, dos de nosotras ya no teníamos ni blusa ni sostén, y los hombres tampoco tenían sus poleras.


Cambiamos de puesto al chico que estaba sentado en la silla del lado, nos sentábamos encima de él, y volvíamos a apagar la luz por 5 minutos...


Se escuchaban las respiraciones agitadas y sentíamos como la pareja de nuestro lado se iba desnudando, luego, al encender la luz estábamos ya todos casi desnudos, rápidamente nos cambiamos de puesto y volvimos a apagar la luz, la excitación era tan grande que ya terminamos por sacarnos todos la ropa, y así desnudos follamos con la pareja que teníamos en ese momento y además sentía las manos de mis amigos y amigas que estaba sentados al lado mío acariciándome, mientras mi pareja de turno me lamía y mordía los pezones, su polla entraba en mi ya jugoso coño, cuando encendimos la luz rápidamente nos volvimos a cambiar y yo me volví a sentar en el pene ahora más duro de mi nueva pareja de juegos, todos gemíamos ya no había disimulo ni pudor, yo quería sentir todas esas vergas dentro de mí al mismo tiempo, sumada a las lenguas de mis amigas por sobre toda mi piel, al final prendimos la luz y ya no fue necesario cambiar... todos estábamos uno al lado del otro, ya no sabía de quién era el pene que estaba dentro de mi vagina y de quién era el que intentaba con fuerza, meterse en mi culo, yo solo quería lamer las tetas de cualquiera de mis amigas….


Fue muy excitante..

Eso es lo más caliente que he hecho.. y tu? (Me preguntó)

 

Yo extasiado con su relato y de solo imaginar a la pequeña Cristina de 14 años sentada arriba de uno de sus amigos igual de pendejos que ella, mientras otro de sus amigos intentaba meterle su verga en ese culito blanco y jugoso que recién había devorado, no aguanté y tomé a Cristi la levante y la senté arriba mío, dándome la espalda, con mis manos acariciaba su clitoris mientras mi pene entraba en las profundidades de su exquisita vagina.. mis manos amasaban sus tetas firmes y mis dedos pellizcaban sus pezones pequeños, ella comenzó a jadear... mis dedos estiraban esos pezones rubios, mientras le decía al oído:


-Qué putita eras... me hubiera encantado conocerte a esa edad...

-mmm también me gustaban los tipos de tu edad...

-sí?

-ay! Sí! Tenía un amigo de mi papá que siempre me tiraba indirectas o me miraba más de la cuenta... Yo imaginaba... Ay! Me está llegando muy adentro!!

-qué te imaginabas?

-su verga... Dentro de su pantalón... Como estaría llenándose de sangre por mi culpa...

-Mmm debió haberla tenido dura... Así como esta...

-ay, sí! Esta me está partiendo a la mitad!

-Alguna vez te culeó?

-sí... Varias... Ay!! Me estás haciendo acabar!

-Cuéntame!!!

-Un día llegué a su casa, era una fiesta, yo me quedé encerrada en el cuarto de el viendo tele mientras ellos tomaban y se reían... En un momento él llegó, y sin decirme nada se abalanzó sobre mí... Me bajó los pantalones... Y me metió su pene en mi conchita...

-mmm que rico, que edad tenías?...

-15...

-Qué sentiste?

-Me asusté, pero me sentía caliente... Y además estaba aburrida... Jaja fue lo mejor de esa salida...

-Mmm, eres una putita desde bien chica...

-jaja y eso que no sabes todas mis... Ay!! Me voy a correr!!


Cristina comenzó a tiritar, luego la levanté y le metí la verga en su culo, ella amablemente me abrió sus nalgas para que mi pene entrara bien hasta el fondo...

-me encantaría tener a algún amigo acá para llenarte la conchita.. le dije mientras le metía mis dedos en su vagina...

-Me quieres ver penetrada por varios?

-Sí...

-Ay que rico... Tengo un par de amigos....



Ella se mordió los labios y volvió a acabar... ahora había manchado mi silla de escritorio...

Yo tambien acabé mi semen entró directamente en su recto...


Deseé tener cerca a algún amigo o mejor dicho a varios amigos para poder ver a la joven Cristina siendo follada en manada.


Nos fumamos un cigarro... Estábamos solos en mi clínica... Cristina había sido la segunda mujer a la que me había follado ya esta semana, desde que dejé de resistirme a ser un hombre fiel...


Antes, en esa misma silla había follado a una escort callejera...

-y tú? Me preguntó Cristina

-Yo?

-Sí... Le haces muchos tratamientos gratis a tus pacientes lindas?

-jajaj no... De hecho eres la primera a la que no le cobro por sexo...

-Me encantaron mis dientes cómo quedaron...

-Ya los tenías lindos...

-Jaja oye y cada cuánto debo volver a hacerme el blanqueamiento?

-Cada tres meses...

-Y te puedo seguir pagando así?

-Mmm claro!


Quién diría que Cristina fue la primera de una serie de chicas lindas que me terminaría follando en mi propia clínica dental.


_______

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Nos leemos luego!


Gastón Lemark.

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