La Selfie
- Gastón Lemark
- 27 nov 2024
- 8 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días

Era la cuarta vez que recibía la solicitud de amistad de esa página de relatos, ya me estaba hartando y le contesté:
- no te cansas? No quiero nada! Déjate de joder! Que insoportable!
- disculpa por la insistencia, pero tu hermana me pidió que intentara conversar contigo...
- deja de molestar!
Cuando mencionó a mi hermana, me subió un calor a las mejillas... hacía dos meses que ya no pensaba en ella... no, desde que había intentado... nunca más supe de ella... ni tampoco quería saber...
La última vez que mire a Nadia a los ojos, estaba arriba mío tapándome la boca con una mano para que no gritara, y con la otra me desabotonaba la camisa del colegio, yo en estado de shock no me movía, como el conejo que va a ser comido, me quedé quieta... aceptando mi destino... después de chuparme las tetas Nadia me miró, no sé que vió en mi cara pero salió corriendo... quedé ahí tirada, con las tetas al aire, mientras escuchaba cerrarse la puerta...
Nadia no volvió nunca más... y ahora esta persona tras la pantalla me la estaba mencionando... dejé el celular a un lado y me puse a llorar… ¿Cómo fue que todo había llegado hasta este punto?
Se suponía que ella era mi hermana, la única familia que me quedaba, la persona que me debía cuidar, y ahora se había convertido en mi abusadora...
La señora Irma, me golpeó la puerta
- Anita! Está servido! Lávate las manos y baja! Anita?! Anita!! Ay por dios esta niña!! Se encierra!!
- ya voy señora Irma...
Desde ese acontecimiento con Nadia, la señora Irma, la nana que Nadia había contratado, era la única persona que me cuidaba, y la única que se comunicaba con Nadia, le había dicho que estaba de viaje, le pagó el sueldo de 6 meses, y le pidió que me cuidara bien....
Eso es todo lo que sé, eso es todo lo que quiero saber...
Bajé a cenar, con la sensación de que una tormenta se avecinaba... y que venía directo a mí.
Cuando subí a mi cuarto, vi el celular en mi cama, lo tomé y me di cuenta que esa persona seguía enviándome mensajes.
- tu hermana me ha hablado mucho de ti, y está bastante confundida...
- ¿Puedes decirle que se vaya la mierda? Y aprovecha tú también de irte con ella a la mierda!
- tranquila, si no quieres conversar le diré a tu hermana, que tengas buena noche…
Luego de eso los mensajes pararon, y juro que intenté dormir, pero la curiosidad fue más fuerte...
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