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Mi Suegra

Actualizado: 10 feb



Cuando mi suegra salió de la casa era mi oportunidad, Ignacia no estaba, mi suegra se había ido, rápidamente subí las escaleras, entré al cuarto de Andrea, mi suegra, busqué en sus cajones y al fin encontré su ropa interior, me la llevé a la nariz, olía exquisito, mientras trataba de retener ese aroma en mi memoria, me acordaba del primer día que conocí a Andrea.

Sabía que Inna decía que su mamá era muy linda, Ignacia era linda, no me debió sorprender tanto, que Andrea fuera una mujer deslumbrante, a sus 48 años parecía de 28, sus curvas generosas, sus amplias caderas, su caminar de femme fatal, su pelo rubio al igual que el de Ignacia, sus ojos verdes, su cuello estilizado y su vestir elegante, eran atractivos, pero su mirada, eso me mató, y aún más cuando torpemente me equivoqué y le corrí la cara al saludarnos el beso fue en el borde de mis labios, y ella me miro, con esa mirada enigmática sin decir nada, esa noche, cenamos los tres, ella se reía con mis chistes, mientras Inna decía " mamá no tienes porqué reírte de esos chistes tan aburridos!"

Y mientras Andrea se reía de mis chistes, me tomaba el brazo con delicadeza, fue realmente difícil no voltear a mirar su descomunal cuerpo, cuando sabía que Ignacia no me miraba, recuerdo cuando me aseguré de que Inna no me miraba, y cuando volteé estaba Andrea mirando para atrás, con una sonrisa coqueta, luego volvió a mirar para adelante, para dejarme mirarla.


Cuando Inna y yo nos casamos, las cosas entre nosotros comenzaron a tener menos pasión, y ver llegar a Andrea a nuestra casa era sinónimo de tener que masturbarme en la noche pensando en ella, pero cuando Andrea terminó con su ex, y no tuvo dónde quedarse por el tiempo en que recuperaba su casa, yo fui quién le dijo a Ignacia que se quedara con nosotros, no podía perder la oportunidad de tener a mi suegra cerca, y ahí estaba yo, oliendo sus calzones de encaje, mientras con la otra mano, pensaba en cómo me follaría a mi querida suegra, no pude evitar poner el calzón entre mi mano y mi pene y masturbarme con esa tela que sabía, había estado tocando la concha de mi suegra… estaba a mil, cuando en un segundo mi semen, comenzó a brotar y manchó todo!

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Cuando terminé con mi ex, pensé que quedarme con mi hija y su marido sería una buena idea, en qué momento no me di cuenta?!


Quizás debí advertirle a Inna que su marido me miraba, antes de que se llegarán a casar, a veces una por sentirse vigente y deseada deja pasar cosas... Y ahí estaba yo... Estupefacta, viendo cómo mi yerno, manoseaba mi ropa interior, si no se me hubieran quedado esos papeles quizás nunca me hubiera enterado y todo sería más fácil, no fue asco lo que sentí, fue algo extraño, creo que fue susto, de saber que vivía con un degenerado, pero a la vez me sentía más sexy que nunca… de buena gana me hubiera quedado más tiempo mirando, él estaba tan excitado con mi ropa, que ni siquiera escuchó cuando entré, el trámite era importante, y no sabía qué hacer, hice lo que pude, huir… para pensar...


En el auto mientras manejaba a la municipalidad, se me pasaron tantas formas de reaccionar como estrellas en el cielo, y todas tenían algo en común, terminaban en que de alguna forma, Aníbal me terminaba follando, salvajemente, casi una violación, si no fuera porque yo también lo deseaba, me pillé mordiéndome los labios con la idea de estar con mi yerno, era lo más morboso que la vida me había puesto en el camino, y no es que sea una blanca paloma, he disfrutado a concho estos 48 años, pero arrebatarle aunque sea por unas horas, el Marido a mi hija, me parecía malo... Y eso lo hacía excitante...


Para cuando volví a la casa, Inna ya había vuelto, los tres cenamos, yo hice como que nada había pasado, pero sabía que mientras comía, él pensaba en destrozarme, y yo pensaba en qué se sentiría, ser destrozada por él, luego veía a Ignacia y en vez de sentir culpa, me sentía halagada, que teniendo a Ignacia la chica más linda del mundo, Aníbal se excitara conmigo.

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No podía creer que toda esa cantidad de esperma salía de mí, con solo imaginar a mi suegra, el piso estaba manchado, mis pantalones, mis zapatos, rápidamente atiné a limpiar como pude el calzón con un poco de papel, y luego me dediqué a limpiar el piso, mis zapatos tuve que mandarlos a reparar, mi pantalón terminó en la lavadora, por suerte estaba solo.


Pasaron los días y Andrea seguía siendo sexy conmigo, incluso estaba más simpática, por lo que me abrazaba más y me tomaba más los brazos, eso me calentaba tanto, irremediablemente tenía que irme al baño a descargar mi lujuria por ella, cuando salía, e Ignacia no estaba, yo aprovechaba de ir a oler su ropa, me termine robando 4 calzones, los llevaba al trabajo, y cuando iba al baño, los comenzaba a oler, después los volvía a poner en su cajón, evidentemente manchados, quería que Andrea se enterara pero no sabía cómo decirle todo, sin tener daños colaterales, Ignacia afortunadamente no sospechaba nada, ella salía en las mañana a atender a su trabajo, yo me quedaba unos minutos extra para poder estar con Andrea, después ya cada vez fui poniéndome más osado, un día ella entró a la ducha, fui a su cuarto, Inna se había ido, me excitaba tanto la idea que ella estuviera en su baño, a dos metros, y yo estaba ahí, masturbándome con la ropa que se iba a poner ese día, trataba de mirar, abrí la puerta silenciosamente, y veía a través de la cortina de la ducha esa figura tan hermosa y excitante, através del espejo, podía ver su espalda y parte de su culo, lo tenía grande, parado, que ganas de meterme ahí dentro!


Bastaron dos segundos en los que comencé a eyacular sobre ese calzón, con mis ojos cerrados, de pronto escuché el grito de Andrea, cuando abrí los ojos ella me miraba a través del espejo, me había pillado, con las manos en su calzón, y mi verga chorreando a borbotones desemen, me puse blanco, quedé paralizado…


- Aníbal!! Que haces!!

- Andrea disculpa, no es lo que parece!

- te estás pajeando con mi calzón?!

- Andrea yo…


Andrea sin cerrar la llave, salió de la ducha, se veía indignada, estaba desnuda y mojada, intenté mirar sus ojos furiosos, pero la vista se me iba a sus tremendas tetas…

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Cuando llegué a la casa después de haber visto a Aníbal masturbarse con mis calzones, busqué en mi cajón y los encontré todos manchados y duros, o era muy idiota o quería que yo me enterara de que los había usado, luego de la inicial indignación por no haberlos lavado, una sonrisa se dibujó en mi cara, en verdad este chico me encontraba sexy, no lavé los calzones y me los puse, sentirlos apretando mi pubis me excitaba, no pude evitar pensar que hubiera pasado si lo hubiese enfrentado, pero es el marido de mi hija, aunque eso no frenaba mis ganas de sentirme deseada por él.


Cuando cenamos esa noche los tres, lo veía y pensaba en que estaba usando esas bragas llenas de su leche, y cuando eso pasaba cruzaba las piernas para sentir el roce de la tela aún un poco dura, con mi cocha… él me miraba cuando Ignacia se daba vuelta, yo me hacía la loca.


Los días siguientes descubrí que mis calzones comenzaron a desaparecer, un día me faltaban varios, yo me reía para mis adentros, sabiendo que estaban o en la nariz o en la verga de Aníbal, y eso me gustaba.


Hasta que un día que sabía que Aníbal estaba caliente, porque me miraba con más ojos de deseo que nunca, me metí a la ducha, sin antes dejar encima mi calzón más sexy, dentro de la ducha el agua caliente, y las imágenes de su vigorosa verga entrando en mi, hicieron que mis manos fueran mi amante, cuando lo vi me asusté y grité, a pesar de que había fantaseado con eso, me dió rabia, ya estaba siendo demasiado evidente, y debía hacerme la indignada, para salvar mi honor.


Cuando comenzó a balbucear y darme explicaciones ridículas, sabía que él estaba avergonzado, lo tenía en mis manos, y en sus manos él tenía mi calzón, y su enorme verga botando semen... Salí de la ducha sin apagarla, toda mojada, con una mentirosa cara de indignación, y le pedí que me diera mis calzones.


- tú eres quien se roba mis calzones!!

- Andrea no te enojes…

- cómo quieres que no me enoje?!, eres el marido de la Inna!!, y aunque tengas un pene hermoso, no podemos hacer lo que sé que quieres hacerme…


Aníbal entendió dos cosas, me gustaba su hermoso pene y que yo sabía lo que él quería…


- es que tú eres tan sexy Andrea.


_____



Ahí estaba yo, con mi pene afuera y aún botando un poco de esperma, al frente una mojada, desnuda y sensual Andrea me exigía explicaciones, ver sus tetas con sus duros y grandes pezones, me calentaba más aún, su cintura era de avispa, y su pubis, completamente depilada, me hacía recordar su aroma…


- eso no te da motivos para estarme espiando!... mirate, estás aún botando leche!!


Andrea se acercó a mí pene convulsivo, lo miró con detenimiento, pasó su dedo por la punta, y sacó una gota de mi líquido pegajoso, se llevó el dedo a la boca y probó mi sabor…


- mmm, está rica

- ¿Quieres probar más?

- no le puedes contar nada a Inna, jamás de los jamases, ¿te queda claro?


Luego de que afirmara con la cabeza ella se relajó, se hincó en el piso, y le pasó la lengua a la cabeza de mi pene, la ducha seguía corriendo, mi verga se fue endureciendo en la boca se mi suegra... mientras ella chupaba y lamía, yo me desvestía cuando ella se paró, me dió un piquito en los labios...


- eres bien travieso tú oye!

- eres bien rica tú oye!!


Se puso de espaldas a mí, se hizo a un lado su cabello rubio, como el de su hija, yo me acerqué y le froté mi recuperado pene en sus nalgas, le hice una señal, y ella y yo nos metimos a la ducha, en el agua caliente, mi verga se agrandó más aún y lento se lo fui metiendo, mientras ella me miraba con cara de madre que descubre a un hijo haciendo una inocente travesura, cuando le llegue al fondo ella me sonrió, y nos comenzamos a mover, mi verga dura entraba y salía de la bella milf, sus caderas firmes y sus glúteos de gym, hacían mucho ruido con cada golpeteo, el agua que corría por la espalda de Andrea terminaba en mis bolas, y seguía por mis piernas, se sentía exquisito, Andrea apagó la ducha y me condujo mojado a su cama, me tiró sobre la ropa que había dejado para ponerse ese día, caí boca arriba y mi pene se elevaba al cielo, ella gateando en la cama llegó para volverlo a chupar un poco más, y enseguida siguió lamiéndome hasta el cuello, no me dió besos, pero se sentó en mi verga y comenzó a cabalgarme, era mucho mejor en esa posición que Inna, y sus tetas grandes, golpeaban entre sí mientras mi suegra rebotaba en mí, verla saltando y gimiendo me excitaba tanto..


- que rico es tu pico!! Lo siento entero!!

- te gusta que tú yerno te culée?

- me encanta!! Y te gusta culerate a tu suegrita!!

- siiii, estás rica, ¡se siente rica tú conchita!


Me hice para atrás para apoyarme en el respaldo de la cama, y así poder chupar esas tremendas tetas que Andrea tenía para mí, quería que me amamantara como lo había hecho con Ignacia, Andrea se movía rápido, y pronto acabamos los dos, yo por segunda vez..


- ay qué rico estuvo!

- si no le dices nada a Inna lo podremos seguir repitiendo

- sería muy tonto si le dijera, no te parece?


Se acercó a mí oído..


- entonces este será nuestro primer secreto, y me mordió la oreja..


Fin.


Gastón Lemark



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