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Samara

24 nov 2024
11 min de lectura

Actualizado: 30 sept


Miré el papel que tenía en la mano, dos semanas... Qué iba a hacer en dos semanas? Mi vida era el trabajo, y era justamente la causa de mis problemas, se lo pasé a mi jefe el señor Jorge...

- Ok, Úrsula... Espero que esta vez sí descanses...

- la verdad, no la pedí... Pero mi psicóloga insistió...

- no te preocupes, todo seguirá igual cuando vuelvas...


Y así, sin pedirme que me quedara, sin mencionar lo indispensable que era para su negocio, sin decir lo lamento o gracias, me fuí de la oficina...


Llegué a la casa y mi marido estaba en su oficina...

- pasó algo? Me dijo extrañado por la hora...

- tuve una crisis, la psicóloga de la empresa me dió "vacaciones" por dos semanas

- te sientes bien?

- no sé qué voy a hacer...

- bueno, quizás podríamos irnos a esa cabaña en el bosque que tiene mi tío... A los niños les encanta ir...


Yo nunca los había acompañado, de hecho poco hacia con mi familia por estar trabajando... Me di cuenta que ese trabajo me estaba chupando la vida...

- sí... Creo que me haría bien el contacto con la naturaleza...


Alfredo, mi marido, trabaja en remoto, así que al día siguiente, teníamos todo empacado en el auto, los más felices eran los niños, que faltarían a clases.


Cuando llegamos el olor a bosque de pinos me generó de inmediato una sensación de paz, todo parecía estar funcionando pero en calma, se escuchaban los pájaros, y el zumbido del río que estaba como a 1 kilómetro de la cabaña, no había nadie al rededor...

- papá! La Isa no me quiere pasar la tablet...

- Joaco! Ya es turno de tu hermana...

- pero pa... Recién me la pasó...

- 30 minutos cada uno...

- mamá... Dijo Joaco como pidiendo mi intervención, yo no dije nada, no quería lidiar con ningún problema...


La cabaña era un poco más chica que nuestra casa, tenía de todo y bastante menos polvo del que pensaba... No nos demoramos casi nada en bajar las cosas y limpiar, era mediodía y ya estábamos desocupados...

- y ahora? Le pregunté a Alfredo...

- jajaja, ahora te relajas... A eso viniste... No?

- sí...


Sin saber bien qué hacer, y sin mi laptop que Alfredo me había obligado a dejar en casa, no tenía idea de cómo actuar... Me senté en la terraza, y simplemente me quedé mirando los árboles... Me quedé dormida... El viento, las hojas, el río a la distancia...

- ¡¡Aaaahhh!!!! Desperté agitada...

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