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Las memorias de Gastón Cuarto acto: Adicción

  • Foto del escritor: Gastón  Lemark
    Gastón Lemark
  • 10 nov 2023
  • 6 min de lectura

Miraba las páginas de escorts y no me decidía por ninguna hasta que lo hice por una chica que se veía bastante bien, su cara estaba borrada, pero tenía unas tetas maravillosas, cuando llegué a su depto. Ella me recibió con una bikini de color turquesa y una faldita amarilla muy corta, la miré y vi que en realidad era mucho más linda de lo que se veía en la página, había un solo detalle, tenía una voz chillona como de payaso de circo pobre, y eso le quitaba todo lo sexy al momento, tuve que aguantar la risa pero al cabo de unos minutos me acostumbré a ese estridente sonido, la desnudé y ella me desnudó a mi, comencé a besarle las tetas y a bajar por su vientre, su concha depilada se veía realmente carnosa y apetitosa, se me ocurrió la mala idea de alabar su vulva la cual era bastante amplia, tenía una turgencia agradable y se veía regordeta, le dije "que conchita más grande!" Y la cara de la chica cambió, desde ese momento me odió, me dejó follarla pero sin ganas, yo avergonzado por el estúpido error, me quedé en silencio, y solo la puse en 4, para no ver su cara de disgusto, terminé rápido, sabía que ella no me quería ahí... Cuando me estaba vistiendo la chica se tapó con sus almohadas y me dijo "eres bien raro"

- sí, disculpa si te ofendió mi comentario, no debí hacerlo solo quería decir que me gustaba mucho tu conch...

- Ok, que te vaya bien... Me dijo sin mirarme...


Salí del depto con la sensación de no haber hecho nada, y recriminándome la estúpida frase que había salido de mi boca, desde ese momento me guardé para siempre mis comentarios y aprendí que no siempre lo que para uno es un cumplido para otra persona se sentirá como cumplido.


Después de esa experiencia que había salido bastante mal, volví a buscar una nueva escort, a los pocos días fui a conocer a Carlita, ella se decía ser la diosa del anal, y a mí siempre me ha gustado hacérselo a las chicas por ahí, me gusta la cara que ponen arrugando la frente a medida que entra... Aunque por esos días mucha experiencia en sexo anal no tenía, cuando llegué donde Carlita vi a una chica bastante normal, un poco tímida, y con cabello oscuro, su cara era de inocencia, y eso me gustó, ella me acostó en su cama, una cama de una plaza, ya estábamos desnudos, ella me comenzó a masturbar y a dar besos acostada a mi lado, yo estaba apoyado entre la cama y la pared, un poco incomodo, a medida que mi verga crecía, ella iba abriendo los ojos...

- está cosa nomme va a caber por la cola...

- pero si me dijiste que hacías anal..

- si pero esta es muy cabezona...

- podemos intentarlo al menos??

- Ok pero si me duele no vas a poder meterlo por la cola...


Ya le había pagado el adicional por hacerlo por el culo, así que no me iba a ir otra vez desilusionado. Me preocupé de calentarla mucho la lamí por todos lados, y sobretodo el culito para que lo tuviera bien lubricado, ella se puso de nuevo al lado mío como en cucharita... Me agarró el pene y lo comenzó a frotar con su ano, yo empujaba levemente, ella me dijo que me quedara quieto y que ella haría el trabajo, con cara de dolor y maldiciendo Carlita, la inocente, fue expandiendo su ano, al principio costó bastante se mi cabeza del pene pudiera entrar, pero luego una vez que entró todo fue más fácil, ella se empujó a mi hasta que mi verga estuvo completamente en su culo, luego descansamos un rato, y después de un rato se comenzó a mover, Carlita estaba contenta para ella era una especie de desafío el que mi verga le entrase por el culo, desde ese momento comenzamos a disfrutar ambos de sus movimientos. Mi pene entraba y salía ya con facilidad, Carlita se puso en cuatro en el borde de la cama y yo parado detrás de ella seguía disfrutando de su culo, ella termino afirmándose contra la pared, y yo terminé acabando en su culo...

- de verdad que pensé que no iba a entrar...

- ves que todo con cariño, paciencia y saliva entra??

- jajaja siii!

Me despedí de Carlita, la vi otra vez más, en algún momento posterior que ya no recuerdo bien, lo que quería era diversidad, probar a la mayor cantidad de mujeres que pudiera.


En ese momento todo era sexo para mí, no me podía enfocar en nada más, me obsesioné tanto con el sexo que apenas trabajaba y lo que ganaba me lo gastaba en escorts, me gustaba la sensación de clandestinidad, y me gustaba pensar que todos por dentro eran tan degenerados como yo, un día sin ir más lejos iba caminando y una mujer muy curvilínea, se bajó de un bus, yo estaba a varios metros del paradero, pero vi aquella silueta y comencé a seguirla, la mujer era muy llamativa iba con jeans y una polera corta tipo peto blanco con rajas rojas, era su forma de caminar la que hacía que todos se voltearan a verla, la seguí por varias cuadras intentando acercarme a ella, solo acercarme, no tenía nada más en mente estaba hipnotizado por la forma en como se movía al caminar y como meneaba ese culo delicioso y bien formado, ella de pronto se quedó parada en una esquina, y yo venía a unos 20 metros de ella, miró para todos lados, yo me acerqué a ella mirándola, quería que se sintiera acosada, vulnerable, queria ser ese tipo depravado que molesta a las mujeres con su mirada, en cambio ella me quedó mirando, y me hizo como un gesto de quererme hablar...

En ese momento cambié de parecer y le quise preguntar si nombre, en un micro segundo pensé que quizás podría conseguir salir con ella...

- hola! Le dije...

- hola! Me dijo sonriéndome...

- tu...

- tu eres?

- yo? ...

- si, eres tú?? Con quién me iba a juntar...

- acaso tú eres...

- soy Agatha, tú me llamaste verdad??


Tuve ganas de decirle que sí, pero en ese momento ya estaba atrasado y tenía que atender pacientes, la chica resultaba ser escort underground...

- me enca tarifa decirte que sí, pero no... Pero si me gustaría tomar tus servicios otro día...


La chica me miró con cara descompuesta, ella juraba que yo era su cita...

- ah.. jajaj bueno...

- hace mucho que estás en esto?

- como un año no más... Ya te doy mi número, anota.


Nos despedimos de un beso en la mejilla y me fui caminando a mi trabajo, estaba feliz había descubierto mi superpoder... Saber cuándo una chica es puta... Este superpoder lo fui desarrollando con el tiempo, pero pensaba en las probabilidades de seguir a alguna mujer en la calle porque te llamó la atención y que resultase ser realmente una escort habiendo las probabilidades a estar con ella... Me sentía como Peter Parker descubriendo lo que podía hacer...


Cuando estaba desocupado salía a caminar, y algunas veces encontraba chicas que comenzaba a seguir, algunas se asustaban, otras ni cuenta se daban, otras se me perdían de vista o se metían a lugares a los que no podía entrar, pero disfrutaba seguir a mujeres, no eran todas las mujeres, eran las que me llamaban la atención, no siempre eran de mi gusto, pero las seguía hasta ver a dónde iban, qué es lo que estaban haciendo, cuales eran sus planes... En ese tiempo caminé mucho, pero también seguía buscando a chicas por redes sociales, y en páginas de escorts.


Una de esas fue Krishna, una pendeja con una cara que me calentaba y un culo que me desquiciaba, la historia de esta chica colegiala la puedes leer AQUÍ.



De las escorts que recuerdo más están Jessica, una de las mejores que conocí, hoy se encuentra retirada, pero también le hice un relato que puedes leer AQUÍ, otra de las memorables es Isa, una venezolana con cara de ángel, como ya sabrán que me gustan, y un cuerpo que de solo recordar me hace salivar, a Isa la frecuente varias veces, lo que me gustaba de ella era su simpatía, ella disfrutaba tener sexo, se le notaba, lo pasaba bien y eso hacia que todos sus clientes también lo pasarán bien, un día fui a su depto cerca de la playa y estaba con una amiga, al final terminamos haciendo mi primer trio, Isa se puso en mi cara mientras su amiga saltaba en mi verga, la vulva de Isa era exquisita... Así que yo podía estar días lamiendo a Isa y me sentía en el cielo... Y aunque no me dejaba meterlo en su culo, probar ese ano de Isa me llenaba de satisfacción... Isa era cosquillosa pero se dejaba lamer entera, era una mujer excepcionalmente feromónica de esas que quisieras comerte literalmente, toda ella era exquisita, me tuvo vuelto loco hasta que se fue, después su amiga me contó que se habían peleado y nunca más supe más de aquella mujer... Y así como Isa muchas escorts eran adorables, memorables y admirables, a algunas incluso terminé atendiendo, obviamente a cambio de sexo como el caso de Jessica y también el caso de Ayma....

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