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Sugar Baby

Actualizado: 10 feb



Cuando llegué al aeropuerto ella me estaba esperando, llevaba puesto el vestido azul que resaltaba tanto sus curvas y que me había enseñado por fotos y vídeos.

De hecho era uno de los vestidos que yo le había comprado, al verme se coló por las barreras de protección y saltó como una felina a mis brazos, era la primera vez que sentía el aroma de su piel, pero ya nos conocíamos en todo lo demás… como una koala curvilínea y delgada la chica de ébano, me abrazaba y no me soltaba, los demás pasajeros nos miraban un poco sorprendidos, algunos incluso un poco incómodos, ella era puro fuego, me besó deshinibidamente, un largo beso que alejó hasta a los guardias del aeropuerto.


Cuando llegamos a nuestra nueva casa, ella salió corriendo a mirar todo lo que le había preparado, el refrigerador repleto de dulces y helados, el TV de 60 pulgadas, el jacuzzi que ella había elegido, rápidamente me tomó por la chaqueta y me lanzó a la cama, luego se tiró sobre mi…


- eres todo mío!! Me dijo mientras me besaba apresurada, desesperada…


Le ayudé a sacarse el vestido y ella se encargó de desnudarme en dos segundos, sus labios gruesos y turgentes recorrieron todo mi pecho, frotó sus senos pequeños y parados contra mi pecho mientras me miraba directamente a los ojos, parecía divertirse por cómo suspiraba de la excitación.


Luego sin dejar de mirarme se fue directo a engullir mi miembro... era una maestra realmente comiéndose mi verga, y aunque todo estaba conversado, y ansiosamente preparado, la sensación de sentir esos labios expertos en mi sexo era algo que no me esperaba... me excité tanto que la tomé y la dí vueltas, ahora era yo quien la lamía por todos sus rincones, que ya conocía desde hace mucho, ella se reía por las cosquillas de mi barba saliente… pronto estábamos fundidos por nuestros sexos y nuestros brazos, mi pequeña niña, como le decía estaba sudando por fin junto a mí... su vulva joven era mucho más apretada de lo que imaginaba, sus movimientos eran mucho más graciosos de lo que sabía, explotamos juntos… ella se tiró a jadear en mi pecho...


Mientras descansaba me puse a recordar el día que la conocí, gracias a mis relatos, ella fue quien me habló, en ese entonces tenía tan solo 14 años, rápidamente comenzamos a contarnos nuestros secretos, y la química virtual nos conectó a la distancia, estábamos hasta las 4 am conversando y a pesar de que tenía que trabajar al siguiente día, prefería estar con esta chica que se había robado toda mi atención… ella me enviaba fotos, con ropita sexy…


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