Sugar Baby
- Gastón Lemark

- 18 ene 2025
- 5 min de lectura
Actualizado: 20 jun

Cuando llegué al aeropuerto ella me estaba esperando, llevaba puesto el vestido azul que resaltaba tanto sus curvas y que me había enseñado por fotos y vídeos.
De hecho era uno de los vestidos que yo le había comprado, al verme se coló por las barreras de protección y saltó como una felina a mis brazos, era la primera vez que sentía el aroma de su piel, pero ya nos conocíamos en todo lo demás… como una koala curvilínea y delgada la chica de ébano, me abrazaba y no me soltaba, los demás pasajeros nos miraban un poco sorprendidos, algunos incluso un poco incómodos, ella era puro fuego, me besó deshinibidamente, un largo beso que alejó hasta a los guardias del aeropuerto.
Cuando llegamos a nuestra nueva casa, ella salió corriendo a mirar todo lo que le había preparado, el refrigerador repleto de dulces y helados, el TV de 60 pulgadas, el jacuzzi que ella había elegido, rápidamente me tomó por la chaqueta y me lanzó a la cama, luego se tiró sobre mi…
- eres todo mío!! Me dijo mientras me besaba apresurada, desesperada…
Le ayudé a sacarse el vestido y ella se encargó de desnudarme en dos segundos, sus labios gruesos y turgentes recorrieron todo mi pecho, frotó sus senos pequeños y parados contra mi pecho mientras me miraba directamente a los ojos, parecía divertirse por cómo suspiraba de la excitación.
Luego sin dejar de mirarme se fue directo a engullir mi miembro... era una maestra realmente comiéndose mi verga, y aunque todo estaba conversado, y ansiosamente preparado, la sensación de sentir esos labios expertos en mi sexo era algo que no me esperaba... me excité tanto que la tomé y la dí vueltas, ahora era yo quien la lamía por todos sus rincones, que ya conocía desde hace mucho, ella se reía por las cosquillas de mi barba saliente… pronto estábamos fundidos por nuestros sexos y nuestros brazos, mi pequeña niña, como le decía estaba sudando por fin junto a mí... su vulva joven era mucho más apretada de lo que imaginaba, sus movimientos eran mucho más graciosos de lo que sabía, explotamos juntos… ella se tiró a jadear en mi pecho...
Mientras descansaba me puse a recordar el día que la conocí, gracias a mis relatos, ella fue quien me habló, en ese entonces tenía tan solo 14 años, rápidamente comenzamos a contarnos nuestros secretos, y la química virtual nos conectó a la distancia, estábamos hasta las 4 am conversando y a pesar de que tenía que trabajar al siguiente día, prefería estar con esta chica que se había robado toda mi atención… ella me enviaba fotos, con ropita sexy…
Luego vinieron los vídeos, ver su vulva abierta por esas uñas largas, mostrándome un fondo rosado y que a miles de kilómetros podía saborear, me hicieron decidirme por comprar mis boletos e irme a Dominicana…
Minutos después de estar en la paz que nos regaló ese orgasmo, estábamos bañándonos en el jacuzzi, y nuevamente follando como dos perros en celo... chapoteando agua por todo el baño... de pronto el timbre sonó.
- buenas tardes... es usted el señor Lemark?
- si? Les dije tapado solo con la blanca toalla...
- somos del departamento de adopción y queremos saber cómo se encuentra la menor que usted adoptó… la señorita Heydi
Los tipos que parecían a hombres de negro, se veían intimidantes.
- claro!.. pasen, disculpen recién llegué de mi viaje, y mi hija está en su cuarto... la llamaré.
Mi sugar baby que estaba escuchando se fue a su habitación y buscó un poco de ropa, y luego bajó al recibidor... yo subí a ponerme algo de ropa.
- hola buenas dijo Heydi.
- buenas tardes señorita... queríamos saber si todo estaba bien con usted.
- si! Super! La verdad ha sido todo perfecto!
- nos alegramos... si nos permite nos gustaría hacerle algunas preguntas.
- si claro!, pasen a sentarse…
Los hombres de negro se sentaron y miraron la casa que tenía para mi sugar baby, estaba todo en perfecto estado.
- díganos… señorita, el señor Lemark la ha tratado bien?
- si! De la mejor forma...
- ha podido comer?
- si! Estaba justo comiendo en mi habitación cuando llegaron, una salchicha enorme con ensaladas... estaba bien rica.. ah y mucha leche! Me encanta la leche…
Cuando escuché que mi pequeña sugar baby se jactaba de esa forma me apresuré en vestirme y bajar…
Los tipos se miraban un poco extrañados.
- ahora sí... les dije bajando la escalera.
- señor Lemark usted ha tenido alguna dificultad en adaptarse a los requerimientos de la señorita?
- para nada, siempre sus deseos son órdenes… verdad mi niña?
- si papi... contestó ella con voz de niña buena.
- quieren algo de beber? les ofrecí a los tipos.
- no... no se preocupe estamos en servicio.
- bueno... alguna cosa más que les gustaría saber?
- Sí Sr., según nuestros registros usted compró esta casa desde el extranjero... ¿Tiene intenciones de volver a su residencia?
- por ahora no... pero de ser así me iré con mi hija...
- es el último año de colegio de su hija, debería al menos terminar el año en su colegio habitual.
- no se preocupe, tengo profesores particulares y ella tomará sus exámenes libres al finalizar el año.
- Está bien Sr. creo que todo está en orden.
- si todo está bien.. por lo menos no he escuchado a mi niña quejarse.
- ¡Ay papi! Hace poco me estaba quejando ¿no te acuerdas?...
Todos quedamos mudos…
- el calambre que me ayudaste a que se me pasara!!
- ay si!! Verdad!!
- tuvo que ayudarme a elongar… me tuvo que estirar y casi que abrirme de piernas... tenía un dolor horrible acá en mi muslo!!
Mientras hablaba mi sugar baby le mostraba sus mulatas piernas a los tipos, uno de ellos el más joven se tapó su evidente erección con la carpeta que traía en la mano.
- bueno... Sr. Lemark, señorita no les quitamos más tiempo.
- no se quieren quedar a comer un poco de salchicha? ¡Está exquisita!
- no señorita muchas gracias... dijo el mayor.
- quizás otro día dijo el menor… aún con la carpeta en su entrepierna.
Cuando se fueron mi sugar baby se había ido a la cocina... llegó con un pote de helado.
- ¿quieres postre? Me dijo sonriendo mientras se subía la pequeña falda y me mostraba como le ponía helado a su v.u.l.v.a depilada.
- claro que quiero.. le dije mientras me agachaba a sus pies para comer mi porción de helado.
FIN



Comentarios