Diario de un Pervertido: Estela y el Bus
- Gastón Lemark

- 23 may 2023
- 16 min de lectura
Actualizado: 6 mar

En la calle la encontré, cabello castaño, joven, de muslos y glúteos firmes, caminaba más pendiente de su celular que del tipo que la venía siguiendo hacía ya tres cuadras, o sea yo.
No era la primera vez que seguía una chica solo por que me había gustado su culo, eran mis tiempos más oscuros en donde podía hacer lo que fuera por conseguir el capricho que tenía en mente, ella sumergida en su celular no miraba ni siquiera para adelante, quizás estaba hablando con alguien, me gustaba imaginar hacia donde iban las mujeres que seguía, que estaban pensando al caminar, si les importaba que todos los hombres se voltearan a mirarle el trasero, seguro no le molestaba, ¡de hecho apostaría! porque eso la validaba como mujer sensual, sus shorts eran diminutos y dejaban ver el pliegue entre sus glúteos y piernas, mientras la seguía trataba de imaginar cuando había sido la última vez que ella lo había hecho, quizás hoy en la mañana, o quizás nunca lo había hecho, tenía deseos de entrar en lo profundo de su mente y saber que le excitaba, cual era ese secreto sucio y culposo que solo ella sabía, ese extraño gusto por lo morboso, que a veces ni siquiera nos atrevemos a aceptarlo.
A la siguiente cuadra volteó, yo como detective encubierto la seguí, por fin entro en un local, ¡vaya que me sorprendí de su destino!, era un sex shop, en general cuando ya no puedo seguirlas me voy a donde originalmente debía ir, pero esta vez tenía curiosidad de ella, esperé a una distancia prudente, encendí un cigarro para hacer tiempo, y me quedé esperando, no la vi salir pero si me di cuenta que ya se alejaba de la tienda con una bolsa más larga que ancha, pensé que había comprado un dildo, la idea me pareció simpática y excitante a la vez, estaba ya retrasado pero no importaba. Ella se alejó de la tienda por otro camino, la seguí, de pronto paro en un paradero de buses, yo haciéndome el tonto, fui al paradero, me paré junto a ella, ella no volteaba, con su mano estaba escribiendo algo en su celular, seguro sería su novio. Llegó el bus y ella se subió, yo me subí detrás de ella, su culo quedó en mi cara mientras ella pagaba, luego se fue a sentar, con la cabeza agachada, pagué mi pasaje y me senté atrás.
El bus poco a poco comenzó a llenarse y ella no se bajaba, no sabía cómo era su rostro pero debía ser muy hermosa, eso esperaba, aunque con ese trasero tampoco me importaba. Con el bus lleno, difícilmente podía verla, decidí pararme para darle el asiento a una señora que me agradecio el gesto, yo comencé poco a poco a acercarme a su asiento, y quedé a su lado, desde mi altura pude ver que la chica estaba enviando mensajes pero no distinguía muy bien si lo enviaba a un hombre o mujer, su cabello tapaba la pantalla, el vaivén del bus hizo que accidentalmente mi entrepierna golpeara su hombro, ella no dijo ni hizo nada, mi pene estaba a menos de un centímetro de su piel. En la siguiente vuelta volví a chocar con su hombro y ella en vez de alejarse o mirarme siquiera, se apoyó cómodamente en mi entrepierna, yo asombrado me quedé inmóvil nervioso, era inesperado, el camino de adoquines hacia que el bus se moviera más de la cuenta y yo "sin querer" frotaba mi entrepierna con su hombro, ella no hacía más que apoyarse como quien se apoya de una pared, su comodidad se vio perjudicada por un anciano que subió al bus, y que quedó al lado mío, ella levantó la cabeza, pero como me había corrido un poco más atrás de su lado otra vez no pude ver su cara, la chica se levantó del asiento y el señor se sentó, dando un desabrido gracias. Entonces quedamos uno al lado del otro, rozando nuestros brazos, ella puso su mano en la manilla del asiento del señor, y mi entrepierna volvió a tocar ahora su mano, tenía la cabeza aún agachada mirando el celular, yo miraba esa mano y lo cerca que estaba de mi pantalón, tuve una erección, continuaba subiendo gente al bus, ya no sabía dónde carajos estaba, pero de eso me ocuparía luego. La gente empujaba sin compasión de pronto ella estaba adelante mío, y yo medio atrás de ella, sentía el olor de su cabello, mi pene estaba en el borde de su glúteo, la erección fue más brutal, busqué la forma de encajar mi miembro entre sus nalgas, me moví lentamente hasta lograrlo.
Así, con el movimiento del bus el bulto entre mis piernas, cada vez más enorme, se acomodaba, rozaba y metía entre los glúteos de aquella joven, ella no se movía no se veía incómoda por la situación, más bien se apoyaba en mí, cuando estaba decidido a meter mi mano para acariciar su trasero ella reaccionó, y pidió permiso para pasar, se iba a bajar, me apresuré y bajé con ella, cuando por fin pudimos entre empujones y disculpas sortear esa gente y nos hubimos bajado del bus, ella me miró. Su rostro era bello, su cara tenía facciones muy delicadas...
La ¡Puta madre! ¡Era Estela, la hija mayor de Andrés! Yo la reconocí de inmediato, ella no me reconoció por suerte, no me extraña, si bien con Andrés somos amigos, porque somos apoderados del mismo colegio, tampoco somos tan cercanos y al final Estela es su hijastra, aunque la quiere como hija mayor, yo me hice el loco, y camine para cruzar la calle...
Mientras caminaba aún excitado, y atando cabos, no me percaté que Estela venía en la misma dirección mía. Estela es la hija de la ex de Andrés, una mujer alta y guapa, pero que lo dejó a él y su familia por un tipo 20 años menor, Estela con 19 años, ya estaba grande para decidir con quién quedarse, y optó por la víctima... Andrés la había criado como su hija hace más de 12 años, yo encontraba que Andrés era un ejemplo de paternidad quedarse con tres pequeños y una extra que no era su hija, ¡merecía mis respetos!.
Seguramente no me reconoció porque nunca conversamos, pero cuando él iba a buscar a sus pequeños al colegio, iba con Estela, yo intentaba no mirarla por respeto a Andrés pero ya la había mirado de pies a cabeza hoy, además de frotarle mi pene.
Seguí caminando un poco más, Estela venía detrás de mí, paré en un kiosco y ella pasó de largo, terminé de pagar y la volví a seguir, después de tres cuadras más llegó a una casa, y abrió la puerta, supuse que era la casa de Andrés. La miré entrar con sigilo, y ya después sin nada más que hacer me di la media vuelta, no pasaron más de dos cuadras cuando el propio Andrés venía de camino a su casa...
- Gastón? Me dijo
- ¡hola Andrés!
- ¿cómo estás?
- bien gracias y tú qué tal?
- ¡bien también, y que haces por acá?
- ¿yo?, un tanto incómodo le dije, -ando buscando, un repuesto, un repuesto para mí auto, me dieron un dato, ¿y tú, cómo está todo, cómo están los niños con todo esto de la separación?
- Ha sido difícil, pero ahí le vamos poniendo el hombro, oye vivo por acá ¿quieres que una cerveza?
Lo pensé y aunque no sabía si sería buena idea le dije
- ¡sí claro!, tengo sed jajaj.
Llegamos a la puerta por donde había entrado Estela, parecía que no hubiese nadie, él me dijo
- ¡Pasa estás en tu casa! y yo tímidamente pasé, él se fue al refrigerador por esas cervezas y las trajo,
- ¡Están heladas compadre!
- sí gracias... Andrés ¿podré usar el baño?
- sí claro, pasa esta al fondo, no mires el desorden de las piezas jaja
- tranquilo, voy.. ¡gracias!
Caminé por el pasillo de la casa, mientras Andrés se ponía a lavar un poco de loza sucia, miré las piezas buscando la de Estela... al final, pegada al baño estaba su cuarto, y en ella estaba Estela, con unos audífonos grandes en sus orejas, recostada boca abajo en la cama, y riéndose de lo que oía, yo la miré, me dije: "en verdad estás bien hecha Estelita", y pasé al baño, me lavé las manos y la cara, preguntándome que carajos hacía ahí.
Al abrir la puerta del baño la vi husmeando su bolsa del sex shop, sacó un dildo grande y rojo, y unas esposas, me fijé que tenía en su cuarto una colección de dildos. "Interesante"... Pensé
Estela no se había fijado que estaba en el baño, sus audífonos no la dejaban enterarse siquiera que Andrés y yo habíamos llegado, por su parte Andrés supongo que tampoco sabía que Estela estaba en casa.
En el baño aún con la puerta entreabierta, miraba a Estela, ella estaba de espaldas a mi, el dildo que había sacado de la bolsa era tamaño extra grande, lo sacó del envoltorio lo miró, lo olfateo y le pasó la lengua, yo estaba entretenido mirándola, ella analizaba el dildo, como un tesoro, era bastante flexible, ella lo doblaba y los frotaba con sus manos como queriendo probarlo de inmediato, me fijé en los demás juguetes que habían en su cama, tenía un látigo, las esposas, un expansor anal con cola de gato, un expansor de metal, un dildo doble, y otros elementos que no alcanzaba a distinguir, ella ordenó todo en su cama y con su celular le sacó fotos a sus tesoros, luego agarró su nueva mercancía y la chupó con lujuria, se la pasó por la cara, su boca mordía el tronco del dildo, con su celular se tomó una foto, con el dildo al lado de su cara, luego respondió algún mensaje que le llegó, se reía como una niña traviesa, luego otra foto chupándolo, luego fue más atrevida y se fotografió con el dildo tocando sus pezones tiernos, Estela no tenia tetas enormes, pero lo suficientemente grande como para ponerse el dildo entre sus pechos y que éste quedara atrapado, simulando una rusa, se tomó una foto así, luego se puso en cuatro y bajo su short pequeño, puso el dildo entre sus nalgas y sintió la enormidad del aparato, por último se acostó en la cama y se sacó completamente su short con las piernas abiertas masajeó su vulva y se apresuró en meterse el dildo rojo en su conchita, tomó el celular y se fotografió, estaba tan entusiasmada en su juego, que ni siquiera miró hacia el baño, donde yo podía verla de frente, con una evidente erección.
En ese momento decidí salir de mi escondite, abrí la puerta y me quedé mirándola, ella en ese momento se dió cuenta que había un extraño en su casa, con el dildo metido en su concha se sacó los audífonos, asustada y descubierta, no supo que hacer ni que decir, quedó paralizada...
Yo la miré fijamente con cara de complicidad, ella quería gritar pero no podía, su voz no salía, me miró, y parece que por fin me reconoció era el tipo del bus, y por su cara supe que ya me había reconocido, era el amigo de su padre, se notaba que le era cara conocida.
Me miró la cara y luego me miró la entrepierna, yo al verla mirarme esa zona, me la toqué con la mano, haciéndole notar que ese bulto era por su culpa, luego me volvió a mirar a la cara, yo le sonreí con una sonrisa diabólica, y con mi mano le hice el signo de silencio, "shhhh" le dije suavemente, luego baje la mano y le cerré un ojo, como intentando decirle que su secreto estaba a salvo conmigo.
Salí del baño y volví a la cocina, Andrés aún no terminaba de lavar la loza.
- ¡linda tu casa Andrés! Le dije
Una vez, que terminó de lavar la loza Andrés y yo nos tomamos una cerveza, desde el cuarto de Estela no salía ningún sonido. Conversamos un rato prolongado, sobre su ex relación y cómo eso había afectado su vida y la de sus hijos, lo escuché por enésima vez, relatarme como su mujer lo había dejado por alguien menor que ella, yo solo lo escuché, y le di mi apoyo de "amigo". Mientras lo escuchaba solo pensaba en Estela, en su concha y ese dildo rojo, y me preguntaba qué estaría sintiendo ella, sumida en el silencio y la evidente vergüenza...
Quería ir a verla de nuevo pero no sabía cómo, Andrés miró su teléfono le había llegado un mensaje, su rostro se endureció, me asusté pensé que Estela le había mandado un mensaje, Andrés se paró abruptamente de su sillón yo lo quedé mirando culpable.
- Tengo que salir un momento, tengo que hablar con alguien, ¿te puedes quedar? es solo un rato, Estela ya debe estar por llegar
- Estela está en su cuarto, la vi cuando fui al baño, le dije
- Ok, no la dejes salir, yo voy y vuelvo.
En ese momento comprendí que Andrés no había recibido un mensaje de Estela.
- Ok Andrés anda yo me quedo
- si Estela sale de su cuarto trata de que no salga a la calle, sentenció Andrés.
Andrés salió por la puerta, y quedé solo en la sala de estar, no sabía muy bien qué hacer, al final me paré a ver por la ventana hacia el antejardín ahí estaba Andrés conversando no en muy buenos términos con una mujer, era joven, de la edad de Estela, ellos al final subieron al auto de la chica, un automóvil de buena marca y bastante bonito, luego arrancaron... "Raro".. pensé, pero más me ocupaba la mente la emoción de estar solo con Estela, sabiendo que estaba solo y probablemente por un buen rato, me voltee para ir a ver a Estela, pero Estela estaba detrás mío, parada con cara de vergüenza y de curiosidad.
- ¿y mi papá?
- salió, me pidió que me quedará hasta que llegara
- donde fue?
- no lo sé...
- pero... Estabas viendo ... ¿Con quién salió?
- .... Lo vi entrar al auto de una chica... (No supe que más decir) .
Estela cambió su cara, ya no estaba avergonzada, se notaba molesta..
- ¿tú eres apoderado del colegio, no?
- sí.. , ya nos conocíamos, soy del curso de tus hermanos menores
- si, ya te reconocí, además estabas hoy en el bus, estabas al lado mío, no?
- sí...
- ¿siempre te ha gustado entrar en casas ajenas a espiar a las chicas
- .... ( Quedé mudo, no sabía cómo responder a eso)
- además también te gusta seguir a chicas por la calle incluso si se suben a un bus, y luego ponerle su paquete en el hombro, y ¿luego frotarles la verga en el culo?
- ... ( Seguía sin saber cómo actuar, ahora era yo el avergonzado)
- y también te gusta ver como una chica se masturba en silencio, escondido...
Rompí el silencio con un "sí"
- Mira Estela, disculpa si te seguí puedo explicarte todo...
- no necesito que me expliques, te hice varias preguntas, ¿te gusta hacer todo lo que te pregunté?
- ... Bueno, la verdad, sí...
Ella me miró, estaba molesta, no sabía si era porque la descubrí o porque frote mi miembro con ella en el bus, o porque Andrés había salido con esa chica...
- Quiero verte yo ahora, dijo
- ¿Perdón?
- sí, quiero verte, tú me viste, yo quiero verte, así estaremos a mano
- bue.. es que...
- vamos, mi papá llegará pronto.
- ¿qué quieres ver?
- ¿qué crees tú ? ¡Tu pico!
- Ok... Lo saqué del pantalón y antes de mostrárselo, le pregunte:
- ¿estás segura?
- ¡muéstrame!
Lo saqué entonces del pantalón, no estaba duro estaba grande, irrigado pero blando, ella lo miró, me dijo:
- lo tienes grande... Y cabezón jajajaj
- yo no sabía si reír, excitarme o irme
- sí, la verdad es que es un poco cabezón, ¿te gusta?
- sí, ven... Me dijo y se fue a su cuarto, yo la seguí, con mi pene afuera
- acércate, quiero ver algo (me hizo sentarme) - páralo.. me dijo.
La verdad era que estaba más confundido que caliente, y ya me estaba molestando el tono mandón con el que me trataba, era una pendeja malcriada, pensé...
- ¡ayúdame a pararlo si lo quieres ver parado!
Ella, lo pensó y lo tomó con sus manos, estaban frías, lo comenzó a frotar, me apretaba mucho y no era grato.
- ¿Has hecho esto antes? , Le pregunté
- sí, quiero verlo parado...
- así no me estás ayudando, tienes que hacerlo más suave, o con tu boca... Ella me miró, y aceptando mi desafío acercó su boca a mi verga y comenzó a chuparlo, sentí que aquella fiera se había calmado, estaba algo más tranquila, y disfrutando lo que hacía, yo me comencé a excitar, mi pene se endureció en su boca, ella lo había logrado
- mmm rico, me gusta tu sabor, ¡y está bien grande!
Enseguida tomó el dildo rojo y lo puso al lado de mi pene, ambos tenían casi la misma medida, el grosor era idéntico, la única diferencia a parte del color, era que mi penee estaba erecto, parado, cómo mástil de bandera y el dildo se veía algo blando.Ella tomó su celular y le tomó una foto
- ¿qué estás haciendo?
- Es un recuerdo.. mi papá va a llegar luego, quiero probarlo apuremonos ...
Ella se paró enfrente de mi, se sacó la ropa, y quedó desnuda frente a mí, yo con los pantalones abajo y vestido para arriba, ella escupió la punta de mi verga, y se sentó en él. Estela se sentó encima mío tan rápido, que sentí como chocó la punta de mi pene con sus vísceras, ella me miró con cara de diabla y me dijo:
- ¡que rico lo tienes!.
Comenzó a moverse, de delante hacia atrás, siempre con toda mi longitud hundida en ella, yo la tomé firme por su cintura y le dirigí el ritmo, más fuerte y más rápido
- ¿te gusta culearte a la hija de tu amigo?
- ¡sí!, le dije con fuego en los ojos
- ¿te gusta seguir y estocar por atrás a las niñas que viajan en bus?
- ¡seee! (le dije jadeando) -¿te gusta que te miren mientras te me metes los dildos? Le pregunté
- ¡siii!! Me dijo, - me excita que me vean como un pedazo de carne
- te gusta mi pico?
- ¡¡siii!! Se siente rico
- ¿quieres sentir más rico?
- ¡siii!
Tomé el dildo rojo con la mano y se lo llevé a la boca, ella lo chupó desesperada y luego abrí sus nalgas, masajee su ano, puse su juguete en aquel orificio, mientras ella me cabalgaba el juguete se hundía poco a poco en su culo, ella estaba vuelta loca, se movía más fuerte y más rápido, al fin ella tenía dentro suyo estas dos masas que la rellenaban y que parecían partirla en dos.
Gritó y gimió, y luego acabó encima mío, sus líquidos mojaron mis piernas y sus temblores me apretaban, yo que aún no había acabado la saqué de encima mío, ella ya no se movía, había quedado lánguida y débil, la tire en la cama boca abajo, y me acosté arriba de ella, lamí su oreja y le dije:
- ¿quieres más?
- ¡me hiciste acabar hijo de puta!
- ¿qué tus padres no te enseñan modales?
Me paré, me saqué los pantalones y Tomé sus piernas aún temblorosas, la arrastre para que su trasero quedara al borde de la cama, y ahí semi inclinada boca abajo, abrí sus glúteos y saqué el dildo rojo, que aún mantenía adentro suyo. Su ano estaba dilatado, mi lengua sintió su sabor profundo dulce y amargo, escupí aquel orificio y le metí de un solo golpe mi verga, ella casi dormida solo gimió levemente, aún en trance, la tomé del cabello y le tire hacia atrás la cabeza, abrí sus piernas aprovechando la juvenil elasticidad que tenía, quedó abierta de piernas en 180 grados, y la comenzé a follar mientras ella parecía anestesiada, drogada
- ¡hijo de perra, me vas a hacer acabar otra vez!
Yo le di más duro por vulgar
- si fueras mi hija, no hablarías así, pendeja atrevida - si fuera tu hija ¿me harías esto?
- ¡si! Le contesté con un nudo en el estómago, no quise pensar en esa frase, solo me dediqué a castigarla analmente
- ¡voy a acabar papi!. Me dijo - ¡es tan puta tu hija papi, te encanta que sea puta tu hija ¿verdad papá?
- ¡si!
- quiero que todos se enteren ¡lo puta que es tu hija, lo puta que soy!
Mientras decía esto yo comenzé a explotar dentro de su tierno, abusado e inflamado culo, ella sintió los temblores de la eyaculación de mi pene y me dijo:
- ¡dámela toda, soy una puta!
Acabé en su culo y ella doblada hacia atrás con el cabello tirante, las piernas hiperlaxas abiertas, volvió a acabar, volvió a temblar y a poner ojos blancos, le había dado su merecido... La solté y la deje descansar desnuda en la cama, yo recordé que Andrés podia llegar en cualquier momento, me vestí, y fui a buscar papel higiénico para limpiar el desastre que salía a borbotones por su ano, mi leche escurría por su vulva la limpié y le dije:
- vístete, tu papá podría llegar, ella aún adormecida en la paz post orgasmo, me miro y se rió...
- ¿sabías que el no es mi papá?
- sí, le contesté, pero el te crió como una hija
- jaja como una hija, repitió. Se levantó de la cama y se puso de nuevo su ropa, el short seguía viéndosele sexy.
Cogió su dildo y lo chupó
- mmm me encanta mi sabor, ¡es amarguito!
Me pasó el dildo para que lo probará, le pase la lengua.
- ¡en verdad eres exquisita!, es amargo y dulce a la vez, si pudieras lamerte adentro me entenderías, ella quedó como intrigada.
- Quiero un porro, ¿tú fumas?
- solo cigarros, le contesté.
- acá en mi pieza puedes fumar, da al patio
- ¿por que mejor no vamos al patio?, puede llegar tu papá y quizás imaginarse qué cosas si nos ve juntos en tu cuarto
- jajajajjaj ¡¡tu sí que eres genial, jajajja, me mataste!!, Ok vamos pues, don Gastón, amigo de mi padre...
Ella sabía mi nombre, eso no me lo esperé.
En el patio ya yo prendí mi cigarro y ella su porro, se suponía que Andrés la dejaba drogarse en casa.
- Cuéntame, me dijo ¿Qué te dijo mi papá de la chica que vino?
- No me dijo nada, solo que no te dejara salir...
- ¿te dijo que me culearas acaso?
- Jajaja me reí del particular sentido del humor de Estela
- ¿Y... cómo se puso cuando la vió?
- me vas a decir quién es la chica? Se nota que es importante
- .... Pues sí, es una compañera mía, se llama Amanda, y mi papá me pilló follando con ella...
Esa frase me sorprendió
- ¿y qué hizo cuando te vió?
- la saco de la casa, y luego me castigó...
- vaya, bueno creo que por eso su cara
- ¡sipi, sipi, sipi!, me dijo mientras botaba el humo de su porro.
- ¿Con ella te estabas escribiendo por el celular en el bus?
- sipi sipi, Ella venía a probar el dildo conmigo, pero encontré algo mejor que un dildo jajajja. Me miró coqueta, yo me sonreí. - Y bueno... tú don Gastón, que me cuentas ahora tú de tus secretos, tú ya sabes algunos míos..
- Bueno yo, como verás soy medio psicópata sexual como te habrás dado cuenta jeje
- ¿tú? Jaja naaa, solo seguiste a una pendeja y la tocaste en el bus con tu coso, luego fuiste a su casa y siendo amigo del papá ¡te aprovechaste para culeártela!... ¿Tú, psicópata sexual? jajaj no ¡¡qué va!!
La miré con una sonrisa pícara e inocentona...
- ¡Me caes bien don Gastón!, me miró y me sonrió dulcemente. ¡Dame tu celu!
Se lo pasé y ella puso su número en él y le puso "Katrina" cómo contacto
-así sabrás que soy destructiva, jaja , te mandaré fotos mías
- no sé si sea buena idea
- relájate sr. "hombre de familia" primero te preguntaré si puedo con un "hola buenas tardes", o algo así, para que no te descubran
- bueno está bien entonces, cerramos el trato con un beso en los labios que ella me dió, nuestro primer beso después de todo.
Cuando llegó Andrés, me pidió disculpas por el retraso
- tenía que arreglar un asunto
- Ok no hay problema, espero que lo hayas resuelto
- sí todo Ok, ¿y qué tal se portó Estela contigo?
- ¡Bien! me atendió muy bien, es atenta.
El la miró...
- ¿Atenta?
- ¡ay papá, que eres pesado! Andrés se rió.
- bueno, ¿quieres otra cerveza ahora sí?
- bueno pero en otra ocasión, ya me tengo que ir... Pero te voy a cobrar la palabra Andrés para venir de nuevo
- ¡ya pues Gastón no hay problema!, esta es tu casa, ¡cuando quieras!
Me fuí, con la sensación de haber follado dos días seguidos...
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Esta es la secuela del relato Mi Hijastra, jugo y pastillas. Si quieres leer más relatos de mi autoría te invito a visitar mi instagram @gastonlemarkoficial
¡Nos leemos luego!
Gastón Lemark.




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