Diario de un Pervertido: Estela y el Bus
- Gastón Lemark

- 23 may 2023
- 16 min de lectura
Actualizado: 6 mar

En la calle la encontré, cabello castaño, joven, de muslos y glúteos firmes, caminaba más pendiente de su celular que del tipo que la venía siguiendo hacía ya tres cuadras, o sea yo.
No era la primera vez que seguía una chica solo por que me había gustado su culo, eran mis tiempos más oscuros en donde podía hacer lo que fuera por conseguir el capricho que tenía en mente, ella sumergida en su celular no miraba ni siquiera para adelante, quizás estaba hablando con alguien, me gustaba imaginar hacia donde iban las mujeres que seguía, que estaban pensando al caminar, si les importaba que todos los hombres se voltearan a mirarle el trasero, seguro no le molestaba, ¡de hecho apostaría! porque eso la validaba como mujer sensual, sus shorts eran diminutos y dejaban ver el pliegue entre sus glúteos y piernas, mientras la seguía trataba de imaginar cuando había sido la última vez que ella lo había hecho, quizás hoy en la mañana, o quizás nunca lo había hecho, tenía deseos de entrar en lo profundo de su mente y saber que le excitaba, cual era ese secreto sucio y culposo que solo ella sabía, ese extraño gusto por lo morboso, que a veces ni siquiera nos atrevemos a aceptarlo.
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