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Vamos... Toca!

  • Foto del escritor: Gastón  Lemark
    Gastón Lemark
  • 24 jul
  • 4 min de lectura


Mis papás y yo habíamos arrancado del mal clima en chile y nos fuimos a República Dominicana, era un paraíso y mientras tomamos un tour por la playa, comencé a ver que un tipo, casi de la edad de mi papá me comenzó a mirar... No es que me guste que me vean señores de esa edad, pero algo en el ambiente me hacía imposible ignorar su mirada... El caballero tenía un cuerpo bien marcado, usaba un sombrero blanco y una camisa manga corta blanca abierta, mientras mis papás se fueron a bañar al mar yo me quedé en la arena "bronceándome".

El señor se paró de donde estaba sentado y se sentó justo enfrente de mí, mientras me seguía mirando me sonreía, me daba un poco de morbo pensar que yo, una pendeja lo tenía tan entusiasmado, de pronto comencé a mirar su abdomen, y un poquito más abajo, un bulto comenzó a notársele en su traje de baño también blanco.

Me hice la loca, y me mordí el labio, saqué mi celular, y haciendo como que estaba escribiendo, lo comencé a grabar, el zoom directo al bulto que crecía y crecía, el caballero miraba más atrás de mi espalda y se comenzó a tocar... Sin que le importara nadie.


—¿Quieres ver la punta? Me dijo de pronto, yo me quedé helada... No supe que hacer... Él me miró y subió un poco la parte de la pierna de su short blanco, y pude verlo...  Era... Gigante... 

Un susto me recorrió el cuerpo, pero a la vez la sensación de estar haciendo algo tan desquiciadamente prohibido me hizo erizar la piel.

De pronto el caballero se tapó y escuche que mis papás llegaban desde el agua, rápidamente me di vuelta y me puse de espalda...


—¡No puede ser, mira dónde nos vinimos a encontrar! Dijo mi papá cómo asombrado, pasó por mi lado y fue a saludar al caballero, que se levantó, vi la cara de mi mamá... Estaba mirando al caballero con cara de querer comérselo...


—¡Amigo mío! Dijo el caballero abrazando a mi papá... Miré a mamá y un poco confundida nos miramos...


¿El señor que me había mostrado su... era conocido de mi papá?

—¿En qué andas por acá? Le preguntó el señor a mi papá.


—Estamos de vacaciones, ella es mi señora, ¿te acuerdas de Isabel?


—¡Hola, pero claro que me acuerdo, tanto tiempo!


—¡Hola Arturo! Dijo mi mamá un poco nerviosa.


—¿Y ésta señorita? No me digas que es tu hija ¡Vaya, como ha pasado el tiempo! Dijo el caballero mirándome, yo sentía como me ponía roja como tomate.


—¡Sí! Está toda una lola. Dijo mi papá con orgullo.


—Salude mija. Dijo mi papá levantándome las cejas, y mostrándome que el señor tenía la mano extendida, era una mano grande,  cuando le di la mano sentí una corriente recorriendo mi cuerpo, el contacto duró un poco más de lo que yo estaba acostumbrada cuando le daba la mano a un desconocido... Traté de soltar, pero el señor me apretó la mano un poco más, luego de eso me soltó.

Mientras mi papá y su amigo Arturo seguian conversando, me miraba la mano disimuladamente, y también miraba la entrepierna del caballero, aún se podía notar que estaba grande, aunque algo más blanda, se me llenó la boca de saliva, era  extraño, nunca me había pasado esto con ninguno de los chicos de mi curso, o amigos, o ninguno de mis profes...

—Bueno en eso quedamos entonces... Dijo mi papá.


—Sí a la noche nos vemos entonces... Dijo el caballero, y se despidió de nosotras con mi mamá.

Cuando volvimos al hotel me fui a duchar, y mientras lo hacía imaginaba que hubiera pasado si mis papás no hubieran llegado... Me imaginaba que el amigo de mi papá se acercaba más y más, hasta que me decía "vamos, tócala..." Y yo extendía mi mano y metía mi mano por debajo de su traje de baño blanco, y agarraba con mi mano su hermoso pene... Y luego me acercaba más, y le pasaba la lengua por la punta... Y no me cabía en la boca... Y él me tomaba, y me comenzaba a culear ahí en la playa, a la vista de todos... Me lo metía desde atrás mientras yo estaba en cuatro con las tetas al aire, y me partía la concha con esa tremenda verga, y me tiraba el cabello, y la gente que miraba, se comenzaba a masturbar mirándome mientras el señor me partía en dos con esa tremenda verga, yo los veía a todos tocándose, varios hombres se acercaban, y me comenzaban a tocar... Y...

Sentí el chorro de líquido salir de mi entrepierna, y aunque el agua tibia lo disimulaba sentía el líquido caliente alrededor de mis dedos... Mi mamá entro al baño.

—Necesito el secador...


—¡Mamá! Estoy duchándome.


—Ya niña, tranquila... Dijo sin mirarme.

Por poco me pilla toda encorvada y metiéndome los dedos dentro de mi vagina. Me quedé ahí un rato mientras pasaba el susto por ser descubierta, luego sentí la puerta.


—Emi, vamos a bajar a comprar con tu mamá, ¿quieres que te traiga algo?


—¡No, gracias! Estoy bien...

Luego de eso sentí la puerta. Ahora ya estaba sola, pero no podía volver a la imagen que minutos me hacía tener mis dedos dentro mío, así que después de intentarlo algunas veces, salí de la ducha... Luego sentí que tocaban la puerta, a mi papá siempre se le quedaba algo... Salí del baño envuelta en una toalla, y abrí sin mirar, me fui a meter de nuevo al baño... Tenía tantas ganas de seguir masturbándome, cuando sentí el golpe de la puerta al cerrarse salí, ahora sí ya estaba sola.


—¡Ay! Dije al ver que no era mi papá quién había entrado.


—Hola Señorita...

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