Kishy: El Jefe de mi Mamá
- Gastón Lemark

- 19 jun
- 7 min de lectura
Actualizado: 20 jun

Capitulo 1: El Sauna
Adriano:
Me sentía cansado, de todas formas más me levanté, y me puse el buzo y las zapatillas, no podía romper la racha de 20 días haciendo ejercicio, incluso ya me sentía mejor, sobre todo de ánimo. Bajé y me encontré con la Jessi.
—Buenos días don Adriano, ya le tengo listo el jugo. Me dijo pasándome el vaso...
—Hola Jessi, me lo tomo a la vuelta.
—Oiga, se va a acalambrar, y hoy no puedo ir a buscarlo, le puse un poco de todo.A usted se le ocurrió ponerse Fit.
—Ok... Dije a regañadientes, y tomándome de un sorbo ese líquido asqueroso que yo mismo le había pedido a mi nana que me hiciera...
—Vamos, ¡tómeselo todo!
Miré a Jessica con cara de ”¿Es necesario tanto martirio?" y empiné el vaso... Definitivamente, el jugo era lo que menos me gustaba de mi rutina Fit...
—Ok, listo... Gracias, le dije dándole una palmadita en el trasero a mi nana.
—Oiga... Recuerde que hoy viene mi hija...
—¡Ok! Le dije poniéndome los audífonos.
—No vaya a comportar....
La música me dio energías, y salí trotando con el pulgar arriba para dejar a la Jessica contenta.
Troté mis 15 km, y luego me fui a mi gimnasio, mientras hacía pesas el celular sonó.
—¿Aló?
—Don Adriano, lo está tratando de comunicar el gobernador Smith, dice que hay un problema con una de las chicas...
—¿Qué pasó?
—No me quiso contar...
—Ok... Seguramente volvió a contarle quien era... Busca a la chica, y averigüen que sabe...
—Si jefe.
Cuando apagué el celular me di cuenta que ya eran las 9:30, tenía una reunión con el juez Villagra en mi casa a las 12:00 tenía el tiempo preciso para ir a votar todas las toxinas de mi piel al sauna. Me desvestí y me puse la bata gris con la que andaba la mayor parte del día en mi casa. Cuando iba entrando al sauna me di cuenta que estaba ocupado, el vidrio estaba empañado, me extrañó y entré.
En una toalla blanca, estaba una joven muy linda, de ojos claros y cabello castaño, me miró y abrió los ojos...
—Disculpe don Adriano, me voy de inmed...
—¿Quién eres?
—Soy Krishna, la hija de Jessica...
—¿Tu mamá sabe que estás acá?
—Ella me dijo que usara el sauna, estaba un poco contracturada de la espalda y me dijo que el calor me haría bien... Disculpe no sabía que usted...
—No te preocupes... ¿No te molesta si uso el sauna contigo?
—Jaja, cómo me va a molestar si es su sauna...
Me senté frente a la chica, parecía tener carita de 16 años, aunque Jessica me había contado que tenía casi 19... Y si cuerpo, ¡Uff! Ese cuerpo no era se pendeja.
—Y dime... ¿Estás yendo a la universidad?
—Sí... Estoy estudiando kinesiología.
—Y... ¿Cómo te va?
—Bien, aunque igual es harto ejercicio físico... Pero en general me va bien.
—Me alegro... ¿Ya sabes hacer masajes?
—Bueno, ya sabía de antes... Aunque aún no me pasan Fisioterapia.
—Quizás me podrías luego hacer un masaje... También estoy contracturado, y si quieres yo te hago uno a ti...

Mientras decía esto abría mi bata gris, y dejaba ver mis piernas y lo que estaba entre ellas... La chica no se dió cuenta hasta que terminé esa frase, se puso más roja de lo que estaba y trató de disimular.
— Jeje, claro don Adriano... Pero ya me tengo...
—Oh... No te pares, quédate, te hará bien el calor... ¿Dónde dijiste que te duele?
—Acá en la espalda baja... Me dijo la chica mostrándome por sobre su toalla blanca, y mirando de vez en cuando mi entrepierna.
— bueno, entonces es un trato... Tengo una reunión ahora, pero más tarde nos encontramos en la sala de masajes... Está aquí al lado, que sea un secreto, no querrás que tu mamá sepa que te encontraste conmigo, no me gustaría tener que llamarle la atención por enviar a su hija que no conocía, a husmear por mi casa, no debió haberlo hecho, pero estoy por otro lado contento por conocerte... A las 13:00 nos encontramos acá.
La chica me volvió a abrir los ojos y mientras me paraba y me acercaba a ella, veía en su cara el rostro que tanto conocía, la frustración y confusión... Le tomé la barbilla y la miré a los ojos.
—¿Tenemos un trato?
—S... Sí don Adriano, no le diré nada a mi mamá...
—Buena chica.
Salí del sauna con una sonrisa en los labios... Me fuí a duchar y me preparé para la reunión con el juez. Cuando llegó Jessica me fue a avisar.
—Don Adriano, llegó un caballero...
—Sí, gracias Jessi, dile que pase a mi oficina, y que nadie nos interrumpa.
Cuando entré a mi oficina, el juez Villagra estaba sentado frente a mí escritorio.
—¿Cambiaste a Priscila?
—¡Hola Roberto! ¿Cómo estás? Jaja, sí... Priscila está de año sabático...
—¿Ah sí... Y qué hizo para merecer que le año sabático?
—Mmm, te diría que sabía demasiado, pero lo principal es que se estaba volviendo vieja...
—¡Jajajaja, tú no cambias Adriano!, jajaja pero... en su defensa, tenía un boca experta esa Priscila...
—Jeje eso sí, pero esta chica nueva, creo que podría aprender rápido... Bueno, Roberto, ¿Qué pasó?
—¡Ay Adriano! Es Pardo... Otra vez me pidió que lo invitara al cónclave... ¡Ya me tiene los huevos podridos! ¿No lo puedes agregar?
—Mmmm no lo sé Roberto, investigué al comisario Pardo, y no parece tener algo con que defendernos, si se le ocurre cantar... Deberías tener más cuidado cuando hables con el del cónclave... Ya te lo había dicho.
—Sí, tienes razón Adriano, disculpa es solo que pienso que él nos sería útil, pero tienes razón, no te volveré a defraudar...
—Mira, veamos qué pasa con Pardo ya tenemos a Aguilar, no nos hace tanta falta... Ahora... Si te cae bien y confías en él, lo volveré a investigar...
—¡Muchas gracias Adriano!
—¿Qué sabes de Smith?
—¿Qué cagada se mando ahora?
—Me dijeron que se sacó la máscara y le dijo a una de las chicas quien era... Estaba borracho...
—¡Ya es tercera vez que hace la misma gracia! Les dice que se quiere casar con ellas... ¿Qué vas a hacer con la chica?
—La vamos a tener que borrar... Tú sabes cómo es esto...
—Lástima, si es la chica de ayer que estaba con él, se veía muy simpática.
—Si por cualquier motivo, Smith resulta lesionado, pasa por alto este accidente en la suprema... Intentaré no dejar rastros.
—Gracias... Esto tranquilizará al grupo, que sirva de ejemplo...
—Lo será... Ahora Roberto, tengo algunas cosas que hacer...
Roberto salió con su paso lento, tenía que hacer las llamadas antes de las 13:00 si quería disfrutar sin distracciones.
_______
Kishy:
—¡Pero mamá! ¿Cómo mierda iba a saber que él iba a entrar?
—¡Te dije que no te demoraras! ¡Cabra lesa! ¿Y qué te dijo?
—Nada... Me preguntó cosas de la universidad...
—¿Segura que nada?... A ver... Krishna, mírame.
—¡¿Qué?! ¿Te da susto que hable con tu jefe?
—No es eso...
—¡Ah claro! Seguro pensabas que la tonta de tu hija, le iba a contar a Don Adriano de lo que pasó con Don Jorge... O que le iba a contar sobre tus clientes... ¡Mamá no soy tan tonta!
—Kishy, yo sé que no eres tonta, pero a veces eres un poco confiada...
—O sea... Tonta.
—¡Ay cariño! Ya... Ok, sorry... Tú sabes que este trabajo es el mejor que he tenido, con esto voy a poder pagar la deuda de tu universidad...
—Sí lo sé... Además el caballero es bien simpático.
—kishy...
—¿Qué? No estoy diciendo nada malo...
—Te conozco...
—Bueno, a alguien lo habré sacado...
—Este tipo es diferente, no es como Gastón... Trata de no meterte en problemas con él.
—¡Ay mamá no es mi culpa que los hombres me miren!
—Créeme que lo sé... A mí me pasaba igual, pero ya ves como terminé...
—Deberías estar más orgullosa de quién eres...
—Ok... Ahora prueba este jugo... Es súper nutritivo...
—Ni loca me tomo eso, ¡se ve asqueroso!
—Pero te hace bien...
—Jaja eso mismo decía Don Jorge de la vitamina P... Y no se veía tan asqueroso como eso.
—Ya vas a empezar con Don Jorge... Ok, mira ¿sabes? No estoy de humor para eso, ¿por qué no te vas a vestir y me vienes a ayudar?
—¿Puedo ir al jacuzzi ahora?
—¿Quieres que Don Adriano te pille de nuevo?
—Me dijo que podía usar lo que quisiera...
—Ok... Si es así... Pero acuérdate que a las 14:00 almorzamos.
—¡Sí, mamita linda pechocha!
Le di un beso apretado en la mejilla a mi mamá y me fui a recorrer la casa, mientras me preguntaba "¿Quién mierda necesita una casa tan grande?" Me sentía dentro de un laberinto, llegué a un salón grande con una mesa de pool, miré las fotos, y pasé mis dedos por el paño burdeo de la mesa... Había un ascensor...
La casa tenía tres pisos, se notaba que al caballero le gustaba derrochar plata, de pronto vi la hora faltaban 5 minutos para la una, tenía que ir a la sala de masajes, pero ya me había perdido y no podía llamar a mi mamá para que me dijera, le iba a resultar sospechoso, me metí por un pasillo, las puertas estaban con llave, me devolví, caminé por donde había venido desde la cocina, y llegué a la entrada de la casa, un caballero canoso que caminaba lento con bastón me miró, yo lo saludé y salí de ahí... ¡Que vergüenza!
Al final el pasillo que tomé me llevó al sauna... Y seguí un poco más y allí estaba una sala con paredes oscuras y camillas de masaje... Me senté en una camilla a esperar.
No paso ni un minuto y llegó Don Adriano.
—Hola bella, ¿Estás hace mucho rato?
—No, recién llegué...
—Mmm veo que sigues con la toalla... Si quieres te la puedes sacar, para que te haga ese masaje.
—¿Seguro, y si entra alguien?
—Nadie viene para acá, solo las niñas curiosas...
—Ah bueno... Esto... No se lo va a contar a mi mamá... ¿Verdad?
—Soy un hombre que sabe guardar secretos...
Me saqué la toalla en frente de Don Adriano, hacía días que quería sentir el pene de un hombre dentro de mí... Casi había aceptado salir con uno de mis profesores la semana pasada, pero... Era demasiado joven, en cambio Don Adriano... Se notaba un tipo que sabía exactamente lo que quería.
Don Adriano, ni siquiera abrió los ojos, solo me miró de pies a cabeza, con una sonrisa sutil...
—Pasa y acuéstate en la camilla, boca abajo...
Eso se sintió como una orden, y sin decir nada simplemente hice lo que ese caballero quería... Me acordé de Don Jorge...
______
Continuará.




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