Kishy: El Jefe de mi Mamá EP-2
- Gastón Lemark

- 26 jun
- 6 min de lectura

No paso ni un minuto y llegó Don Adriano.
—Hola bella, ¿Estás hace mucho rato?
—No, recién llegué...
—Mmm veo que sigues con la toalla... Si quieres te la puedes sacar, para que te haga ese masaje.
—¿Seguro, y si entra alguien?
—Nadie viene para acá, solo las niñas curiosas...
—Ah bueno... Esto... No se lo va a contar a mi mamá... ¿Verdad?
—Soy un hombre que sabe guardar secretos...
Me saqué la toalla en frente de Don Adriano, hacía días que quería sentir el pene de un hombre dentro de mí... Casi había aceptado salir con uno de mis profesores la semana pasada, pero... Era demasiado joven, en cambio Don Adriano... Se notaba un tipo que sabía exactamente lo que quería.
Don Adriano, ni siquiera abrió los ojos, solo me miró de pies a cabeza, con una sonrisa sutil...
—Pasa y acuéstate en la camilla, boca abajo...
Eso se sintió como una orden, y sin decir nada simplemente hice lo que ese caballero quería... Me acordé de Don Jorge...
Sentí el chorro del aceite directamente en mi espalda baja, luego las manos de Don Adriano, comenzó a masajear justo arriba de donde comenzaba mi cola, se notaba que tenía experiencia, cerré los ojos y apoyé mi mejilla entre mis brazos.
Pronto Don Adriano comenzó a bajar a mis nalgas, esa era la parte que más me gustaba, se demoró bastante en atreverse a bajar, mientras sentía sus manos haciendo cada vez más presión, me preguntaba cuando comenzaría a meter sus dedos entre mis nalgas, masajeaba con fuerza y cuando separaba mis nalgas también sentía como mis labios mayores se iban abriendo, y luego se cerraban, y otra vez dñwe abrían, sentía un calorcito rico ahí, hasta que por fin sentí la lengua de don Adriano... M mordí que le labio y sonreí, esto era justo lo que necesitaba...
Después de un rato pasando la lengua y ejerciendo presión en mi hoyito del culo, sentí que me escupió y se subió arriba mío, instintivamente llevé mis manos para atrás y le ayudé al caballero, abriéndome las nalgas a todo lo que mi potito daba... Y ahí fue cuando sentí el calor y la dureza de Don Adriano, que manera de tenerla dura, me recordó a uno de los clientes de mi mamá...
—¡La tiene super dura!
—Es que tú culito de niña me tiene desquiciado...
—¿En serio qu le gusta?
—¡Me encanta!
—Mi hoyito de más atrás es muy apretadito...
—Mmm... ¿Quieres que te lo abra?
—Oki... Pero no lo meta de... ¡¡Ayyyy!! ¡¡Noooo!! ¡¡Se siente... muy... Ay!!
—Calma chiquitita ya va a pasar...
—¡Ay ya! ¡¡Siga!! Ya me estoy... acostumbrando...
—Buena chica.
En ese momento Don Adriano se volvió como loco, y comenzó a culearme tan fuerte como lo hacía don Jorge las primeras veces en su casa, y yo solté mis cachetes y me apoyé en la camilla con los brazos adelante, para ayudarlo, quería sentir su puntita en mis tripas, me encantaba cuando la punta a rozaba ahí, se s ntiqm ganas de hacer del dos y de vomitar pero de las ricas... Comencé a empujarme para atrás, contra Don Adriano, y de pronto... Sentí el calor de su vitamina P... Justo cuando estaba con más ganas...
—¡Siga, Siga! No pare...
Y aunque trató... Su verga se puso lentamente más blanda... Lo había pasado bien, pero no había llegado al punto de mearme como me pasaba con don Jorge...
Don Adriano se bajó de mí, y se sentó en un sillón...
—¡Que delicia de culo tienes niña!
—Gracias...
—¿Que dices si repetimos esto más rato?
—Oki... Le dije mirando su verga, aún le salía vitamina P por la puntita de su pene...
Don Adriano se paró y me dió una palmada en el poto... Y se fue... Yo me quedé ahí sintiendo como la leche del caballero seguía brotando, miré para atrás, no había nadie, me metí los dedos en el culito, y saqué un poco de semen... Esa vitamina P era la que más me gustaba, la que quedaba dentro de mi culito después que me lo llenaban de leche, siempre que podía a escondidas lo recolectaba y escondida m lo comía... Ese era uno de mis secretos que me daba un poco de vergüenza.
Cuando llegué a la cocina de nuevo, aún sentía que mi culo estaba completamente expandido...
—¿Y tú? Me preguntó mi mamá
—¿Yo? Nada.. ¿Por?
—No... Nada... ¿Tienes hambre?
—¡Sí!
—Ok anda a la verte las manos que ya vamos a almorzar con Don Adriano...
—¿Con don Adriano?
—Obvio... No te vayas a comportar...
—Ay... ¡Ya me estás retando!
—No es eso, es que Don Adriano...
—Si quieres almuerzo acá en la cocina...
—¡No,niña! Ya, anda a ponerte ropa y a lavarte las manos...
Me fuí a vestir, aún sentía el semen de Don Adriano chorreando por mi conchita, tomé las ultimas gotas con los dedos y me los chupé. Cuando llegué al inmenso salón de comedor, estaba Don Adriano sentado y me miraba con una sonrisa sutil, le devolví la sonrisa cuando mi mamá se dió vuelta a servirle un poco de vino.
—Y dime Krishna... ¿Te ha gustado la casa?
—Dígale Kishy no más Don Adriano, así le decimos todos, ya pues mija, responde...
—¡Sí, es super grande, incluso ascensor!
—Jajaj sí, veo que ya te metiste por algunos rincones prohibidos...
—¡Ay Don Adriano, disculpe es que yo no sabía!
—No te preocupes... Puedes buscar luego los "pasadizos secretos"...
—¿En serio tiene pasadizos secretos?
—¡Claro! Pero no te puedo decir dónde están... Son secretos...
—Jajaja ¡Ay Don Adriano usted y sus cosas! Le dijo mi mamá al caballero, y me hacía muecas para que me riera de ese intento de chiste... Después de unos segundos mirando a mi mamá me reí forzadamente...
Mi mamá se sentó a almorzar con nosotros, y mientras cenabamos, mi mamá se puso roja, y comenzó a dar saltitos... Miré a Don Adriano y se reía, seguramente el caballero y mi mamá siempre jugaban a hacerse cosquillas en la mesa... De pronto senti las manos de Don Adriano por debajo de mi falda... Pero me dió no sé qué reírme, así que me hice la loca mientras el dueño de casa me hacía cariño en las piernas, era bien cariñoso el caballero, se me figuraba a Don Jorge.
Cuando terminamos de comer, y se fue don Adriano acompañé a mi mamá a lavar los platos...
—¿Don Adriano y tú están culeando? Le pregunté a mi mamá.
—¡Ay Kishy!
—Ya... Pero dime...
—¿Cómo se te ocurre que voy a estar culeando con mi jefe?
—Ay mamá...
—Bueno, ya... Sí... Hemos tenido algunos momentos íntimos...
—Jajaja que te volviste cuica con esta pega... "Momentos íntimos" jajajaja que risa...
—A ver señorita... ¡Más respeto, que soy tu mamá!
—Ok, sorry... ¿Y de verdad tiene pasadizos secretos? ¿Tú los has visto?
—No, y no quiero que te pongas a buscarlos...
—Pero....
—Nada de peros... Kishy, Don Adriano es un tipo con mucho poder y dinero, no quiero que se enoje conmigo por culpa tuya...
—... ¿Y si guarda dinero... O joyas? ¿Te imaginas, un tesoro escondido por ahí?...
—Kishy... No quiero que andes husmeando...
—Ok... Ok, ya entendí...
—Es mejor sacarle plata de otras formas...
—Mmmm ¿como a tus clientes?
—Ajá...
—¿Y cuanto te paga?
—Lo suficiente... Ya, no seas tan metiche...
—¿Y si hacemos un trío?
—¡No! ¡Ya para de ponerme esas ideas en la cabeza!
—¿Pero qué tiene?... No te vi complicada con don Jorge o con el doc...
—Eso es porque se dió en el momento Kishy...
—Pero yo estoy lista en todo momento...
—Me recuerdas tanto a mí... Pero no quiero que tengas mi vida hija, por algo estoy acá... Para darte una vida mucho mejor de la que yo tuve...
—¡Ay mamá pero si tú misma le decías al doc que te gustaba ser puta!
—Pero en ese momento estaba caliente me estaba culeando super rico...
—En un "momento íntimo" dirás... Jajaja si me acuerdo... ¿Y lo que le dijiste del abuelo?
—kishy sabes qué... Tengo que ir a planchar un montón de ropa, ¿por qué no vas a la piscina o a ver una película a la sala multimedia?
—¿Tienen sala multimedia?
—Sí...
—¿Y tienen juegos?
—No sé, yo creo que sí... Por qué no vas a ver si hay algo que te guste...
—Oki...
Salí de la cocina, en busca de la sala multimedia, mientras caminaba pensaba que debería tener un mapa esta casa...
De pronto me encontré nuevamente pérdida, comencé a intentar abrir las puertas del pasillo en el que estaba, pero estaban todas con llave, una voz de un parlante que no supe nunca donde estaba de dijo "a la derecha", miré la puerta que estaba a mi derecha y el pestillo sonó... Miré para todos lados buscando alguna cámara, pero nada... Después de un rato dudando si debía entrar ahí, tomé la manilla de la puerta que estaba a la derecha y esta vez sí se giró... Abrí la puerta, adentro estaba oscuro... entré y dije "¿Hola?" Y súbitamente la puerta detrás mío se cerró.
_____
Continuará.
Déjame saber si te gusta esta historia dándole un corazoncito, eso también es gratis y me anima a seguir escribiendo para ti.




Comentarios