Las memorias de Kath: INICIA
- Gastón Lemark

- 7 may
- 7 min de lectura


Con Kath era difícil tener secretos, ella me conocía desde que era una estudiante del instituto donde hacía clases, era mi alumna preferida, tan preferida que no dudé en llevarme la a trabajar conmigo apenas salió, y a pesar que yo ya tenía mi doble vida, con ella teníamos una relación de padre e hija. Había respeto y cariño, ella linda y joven aprovechaba sus mejores años para salir...
- hola!... Te pasó algo?
- hola doc... Estoy media enferma... Me dijo con voz disfónica y las mejillas coloradas...
- te destaparon los pies parece... Le dije.
Anoche antes de irnos Kath se había arreglado bien linda para salir con su nueva cita, un tipo que había conocido en la calle...
- no me diga nada doc... Lo pasé pésimo anoche...
- y eso? Te hizo algo ese tipo?
- no lo dejé, pero el tipo era desagradable, habló todo el rato de lo exitoso que era... Me cargó...
- y como fue que te resfriaste?
- después que le tiré la copa de vino en la cara el se fue, no tenía dinero y el dueño del restaurante me hizo lavar algunos platos para compensar, le expliqué que no era mi culpa, pero él me dijo que tampoco era la suya... Igual tenía razón, y un mesero me empujó y se me cayeron los platos, di vuelta un balde con agua, dejé un desastre en la cocina, el dueño me dijo que me fuera... Estaba mojada, manchada y sin plata... Y me tuve que ir caminando así, con el frío que hacía anoche...
- pero por qué no me llamaste?
- jaja no, después su señora se enoja con usted por andar salvando pendejas...
- pero algo se me hubiera ocurrido para irte a buscar...
- no se preocupe, llegué bien, aunque dormí poco... Ahora me duele la garganta...
Trabajamos durante la mañana, yo veía que Kath cada vez se sentía peor...
- Katherine... Cancela a los pacientes de la tarde...
- no se preocupe si puedo...
- cancélalos, voy a irte a comprar un medicamento...
- Oki... Gracias doc...
Cuando volví Kath estaba acostada de cara en el escritorio, saqué la jeringa y preparé la camilla de la sala del kinesiólogo...
- Ok... Ven...
- me va a inyectar?? Ay no! Si no me siento tan mal...
- Kath...
- es que esas duelen...
- te lo pondré con cuidado, nadie tiene mejor mano para una inyección que yo...
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