NADINNE
- Gastón Lemark

- 29 may 2023
- 4 min de lectura
Actualizado: 6 mar

No sabía que podría esperar cuando entré al cafecito en que Nadinne y yo nos veríamos.
- ¡Ey, por acá! Escuché la vos de mi amiga del colegio, y al mirar la vi con sus anteojos y una sonrisa impecable haciéndome señas, me acerqué a ella, sonriendo como un adolescente enamorado.
- ¡Hola, llegaste antes! Le dije
- sí, es que tenía que hacer un trámite por acá cerca y me desocupé antes. Me dijo mi bella ex compañera, mientras yo le daba un beso en la mejilla. - ¡Que rico verte, creo que han pasado mil años, estás más canoso!
- jajaj sí, ¡y tú estás cada día más linda! Dime ¿cuál es tu secreto?
- ¡es que tengo un pacto con el diablo! Me dijo siempre con ese humor un poco irónico y negro que yo amaba.
- jajajaj ¡Bueno cuando lo veas, dile que yo también quiero!
- jajajajaja... ¡Ay no puedo creer que estás acá!
- bueno, toca. Le dije pasándole mi brazo...
- ¡uy! ¿Estamos yendo al gym?
- jajaj sí, pero no tanto como tú, he revisado todas tus fotos y... ¡Uff!
- ¿así que te hiciste un nanylover? Jajaj ¡Me encanta!
- sí definitivamente soy un nanylover... ¿Hace cuánto que estás en eso?
- uhmmm creo que desde hace unos 8 años, tú me conociste super cartucha, ahora soy otra, me encanta andar sin ropa jajajaj
- jaja wow que maravilla, y que poco coherente, ¿por qué tan vestida? Jejeje
- jajajjaa ¿quieres que me empelote? ¡Lo hago! Me dijo con una mueca irónica y desafiante.
- eres como Remedios, la bella... Le dije
- ¡amé ese libro! Era mi personaje favorito.
- pues eres la más bella de Macondo y del mundo entero Nany... La miré con una sonrisa sutil y.ojos sinceros, Nany solo me miró con sus ojos felinos, y se sonrió igual de sutil que yo. Quedamos en silencio unos segundos, separados por la mesa del cafecito, ambos apoyados hacia adelante, mirándonos los labios...
- ¿sabes algo?...
- ¿Sí?
- en el colegio, cuando estábamos en séptimo estaba loquita por ti... Eras tan caballero y dulce...
- ¿Quieres que te diga algo?, En octavo y hasta segundo medio, yo estaba enamorado de ti, hasta las patas... Me encantaba tu forma de ser, y aún recuerdo el olor de tu cabello...
- ¡y cómo nunca me dijiste!
- todo el colegio lo sabía, creo que eras la única que nunca se dió cuenta..
- bueno tú tampoco te diste cuenta que yo estuve babosa por ti antes... ¡así que no me digas nada!
El mesero nos trajo dos vasos de agua, y nos pasó la carta, luego se retiró..
- bueno, salud por ser ciegos... Le dije a Nany mostrándole mi vaso..
- ¡salud!, Pero yo aún soy ciega jajajaj me dijo tomándose los anteojos con la mano...
Volvimos a mirarnos mientras bebíamos un poco de agua, Nany me miraba fijamente, podía ver cómo sus pupilas se dilataban levemente...
Durante esa hora y media seguimos conversando, acordándonos de los profesores, de nuestros compañeros, de lo que nos había pasado, le conté de mi vida en el sur, ella me contó cómo había empezado, y como poco a poco todo se le fue dando para ser la mujer en la que se había convertido, hablamos del cielo y de la tierra, de Dios y del diablo, de lo que queríamos ser. El tiempo se había pasado volando, hacia muchísimos años que nomme sentía así de conectado con alguien, salimos del cafecito entre risas, uno de los camareros le pidió un autógrafo, luego afuera nos reímos de aquella situación.
- lo he pasado maravilloso, de verdad...
- si ha sido... Mágico...
Entonces fue cuando ella se levantó un poco con sus pies y sus labios esponjosos, chocaron con la comisura de mis labios, los dejó ahí unos segundos , la abracé y cerré los ojos, sentí como ella se me metía más adentro de la piel, luego ella se separó unos centímetros de mi y me miró, quizás fue al verme con los ojos cerrados, pero en ese momento y mientras abría los ojos lentamente después de ese beso en a comisura, ella tomó mi cara con ambas manos, y su expresión cambió, volví a ver a la niña de la que me había enamorado, se acercó y yo me acerqué a ella, y ahí en medio de la vereda de ese cafecito el tiempo se detuvo y nos besamos, primero corto y suave, como dos niños, luego lento y sagrado, como adolescentes y finalmente salvaje y desesperados como adultos que descubren que la magia si existe.
Mis manos la apretaron contra mi, ella tomó la solapa de mi Montgomery, y me apretó contra ella, no se escuchaban autos pasar, solo se sentían sus labios y su alma.
Una bocina de un auto, la sacó del trance, abrió los ojos y se separó de mi.
- disculpa... Luego me soltó y se dio la media vuelta, la vi irse a paso rápido sin mirar atrás...
Quería seguirla, pero fui lo suficientemente centrado para dejarla ser y hacer lo que ella quisiera, sin duda no sería la última vez que vería a Nadinne.
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Obvio que continuará 😉
Gastón Lemark
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