Obsesión por mi hijastra.
- Gastón Lemark

- 15 feb 2024
- 4 min de lectura
Actualizado: 6 mar

Otra vez la adrenalina de la situación, ella haciéndose la dormida y yo también, ambos cómplices de un secreto que podría mandar todo a la mierda, esta vez tampoco pude aguantar esos deseos de tocarla, de sentir su piel, teniéndola tan cerca, podía sentir el olor a sus ganas, el corazón a mil, ya no tenía al menos esa culpa que tuve en un principio, años atrás cuando ella era tan chica, eso al menos había cambiado, ahora lo que sentía era el miedo a que mi mujer nos descubriera.
Mi hijastra estaba dándome la espalda, y yo como ya varias veces no aguanté y me bajé el short del pijama, mi verga estaba dura, quería que ella supiera lo que estaba haciendo, me estaba masturbando, pensando en ella a unos 10 centímetros de distancia, sutilmente con mi mano libre rozaba sus nalgas de quinceañera, ya tantas veces le había tocado esas nalgas y su vulva esponjosa, claro que todo como parte de un juego, que teníamos ya hace un año.
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