Espiando a la vecina, con mi mamá
- Gastón Lemark

- 8 dic 2024
- 6 min de lectura
Actualizado: 7 mar

Mi vecina salía todas las mañanas a tomar sol, y yo todos los días desde una ventana la miraba, me encantaba esa mujer, sus curvas eran absolutamente perfectas, mientras ella disfrutaba de los cálidos rayos de sol yo me imaginaba viajando como la luz, tocando toda su piel en un solo instante, mi ventana muchas veces quedaba empañada por mi respiración, y día a día ella se transformó en una obsesión...
Un día que yo andaba particularmente caliente, la estaba mirando, como todas las mañanas, y ella se comenzó a poner bloqueador, sus manos recorrían con gracia su cuerpo, y yo no pude evitar pensar que sus manos eran las mías... Yo aún estaba en pijama, y me comencé a tocar pensando en ella...
De pronto Sebastián entró a la habitación, no recordaba que la noche anterior le había dado permiso para faltar al colegio...
- mamá vas a sa...
Yo con mis manos dentro de mi se.x0 el con los ojos grandes por el impacto de ver a su madre masturbándose al lado de la ventana...
- ay!! Seba! Toca la puerta!!
- perdón...
Sebastian se acercó a mí, y miró por la ventana... Vió a la chica aplicándose el bloqueador...
- es linda ella... Dijo...
- no la estaba mirando a ella...
- ay mamá... No te preocupes, no le voy a decir nada al papá... Yo si tuviera vista a su balcón también haría lo mismo...
- en serio?
- sí... Mira esas te.t4s!! Son exquisitas!
- ...
- y ese culo!! Uff le daría como caja todo el día...
- Sebastián, estoy acá...
- sí, estás acá tocándote mientras ves a la vecina... Sabías que ella hace masajes tántricos?
- que haces??? Le dije a mi hijo, espantada al ver que sacaba su vergota y se comenzaba a masturbar...
- lo mismo que estabas haciendo tú... Si quieres me acompañas...
- estás loco?! Soy tu mamá!
- ay mamá, eres mujer, te gusta esa mujer, a mi también me gusta, que tiene de malo auto complacer nuestros deseos? No seas tan correcta...
Mi hijo abrió la cortina y la ventana... Y se sentó al borde de la cama, mientras se masturbaba, yo con la calentura que tenía me senté junto a él... Abrí mis piernas...
- no le vayas a contar a tu papá..
- podríamos pedirle que venga a hacernos un masaje...
- en serio?
- te gustaría??
- pues... Un masaje no me vendría mal...
- si quieres yo te hago el masaje...
- seba... No empieces con tus cosas...
- Ok... Solo decía... No te gustaría que te masajeara esa conchita con esta? Me dijo mi hijo señalando con sus labios su ver.g.0ta
- si vas a ponerte así mejor te vas a tu cuarto...
- ¡Ay mamá! Es que se ve deliciosa!!
- mejor sigue mirando a la vecina...
- Ok... ¿Qué le harías?
- ¿Es necesario que te lo diga?
- yo se lo metería hasta el fondo!
- ay seba!!
- qué?!
- típico de los hombres... ¡Solo quieren meterla!
- pero si esa es la gracia!
- eres igual que tu papá...
- a ver y tú qué le harías??
- pues... Le taparía los ojos con una venda, y la amarraría... Tocaría suavemente su piel... Sintiendo como se agita su respiración por la incertidumbre... Luego le daría a probar de mis senos... Probaría los suyos... Hasta que ella instintivamente abriera sus piernas... Me agacharía frente a su concha... Sentiría su aroma, pasaría la lengua delicadamente y luego soplaría...
- wow... Me estás calentando...
- jaja tú siempre andas caliente hijo...
- pero más ahora...
- esas cosas sutiles y con paciencia son las que vuelven loca a una mujer... Tomarse el tiempo... Es algo que muy pocos hombres hacen...
- quieres que la.llame entonces?
- jajaj tienes su número?
- obvio...
- bueno...
Mi hijo salió de mi cuarto y mientras sonaba su celular llamando, me fijé que la vecina de en frente se paraba y entraba...
- hola? Hablo con Laura?
- sí... Con ella...
- hola Laura sabes que vi el anuncio que haces masajes a domicilio...
- sí...
- te sonará raro pero vivimos cerca... Siempre te veo en la calle... Y me preguntaba si estabas disponible para un masaje?
- sí...
- no es para mí es para mi mamá...
- ah ok, si por su puesto, me ducho y estoy lista... Donde sería el domicilio?
- te envío la ubicación...
- Ok, debes cancelar antes si la visita...
- Ok... No hay problema...
- Ok me ducho y salgo...
Sebastian me miró y apagó el celular...
- listo...
- me voy a ir a duchar... Le dije...
Cuando me estaba secando el cabello escuché el timbre... Sebastian la hizo pasar y le explicó...
Luego Laura entró en mi cuarto...
- permiso...
- pasa! Le dije... Un poco nerviosa...
- hola... Me dijo su hijo que necesitaba un masaje?
- sí...
- bueno... Si quiere se acuesta boca abajo...
- me tengo que sacar la bata?
- sí...
Me saqué la bata y quedé desnuda, mi piel olía a la crema corporal que recién me había aplicado... Me acosté con los ojos cerrados... Escuché como Laura se sacaba la ropa... No dije nada...
- tengo un poco fría las manos... Me dijo tocando mi espalda... Sentí que la piel se me erizaba...
Laura aplicó un poco de aceite con olor a Jazmin... Luego comenzó a masajear mi espalda...
- está súper tensa... Voy a ponerle algo para tapar sus ojos y que se pueda relajar...
- Ok... Dije...
Poco a poco las manos de Laura y sus movimientos me fueron relajando... No sabía si Laura estaba completamente desnuda o con su ropa interior... Pero no me importaba porque esa mujer tenía las mejores manos que había sentido sobre mi cuerpo... Laura me masajear desde la nuca hasta los tobillos... Luego me hizo masaje en los pies... Creo que ahí ya me sentía tan relajada que me podría haber quedado dormida... Pero las manos de Laura comenzaron subir... Hasta volver a masajear mis nalgas... Esta vez un poco más fuerte... Luego sentí algo entre mis nalgas... Eran los senos de Laura que estaban frotándose con mi trasero... Me dió mucho morbo y me calenté... Luego los labios de Laura en mi espalda... Y sus dientes terminaron apretando suavemente mis hombros...
Entonces abrí mis piernas instintivamente y los dedos de Laura comenzaron a masajear mi vulva, que a esas alturas ya estaba bien lubricada...
- puedo?... Escuché la voz de Laura en mi oído...
- sí...
Inmediatamente sus dedos comenzaron a apretar en movimientos circulares que separaron mis labios mayores y dejaron que sus dedos continuarán su movimiento de espiral hacia mi interior... Lo hizo lento... Continuo...
Era una delicia sentir la delicadeza de los dedos de Laura... Sentir su respiración en mi oído... Me dió un pequeño orgasmo... Los dedos llegaron hasta el fondo de mí, incluso empujaron mi cuello uterino y lo acariciaron por todo su rededor... Sentí otro orgasmo...
Abrí más mis piernas, quería algo más adentro, y mientras los dedos de Laura circundaban el borde de mi cuello uterino, otro de sus dedos comenzó a masajear mi ano, que como nunca antes sentía que se abría como una flor silvestre...
Fue entonces que Laura se puso delante de mí y me ofreció uno de sus senos para chupar... Abrí la boca instintivamente y comencé a succionar... Los dedos seguían en mi interior...
Los dedos... Los dedos?... Entendí que era imposible que Laura tuviera sus dedos en mi concha, me saqué la venda de los ojos y mire hacia atrás...
- seba!
- mamita sigue chupando!...
- ¿hace cuánto estás tú haciéndome masajes?
- jaja su hijo es bueno... Dijo Laura...
Acto seguido Sebastián metió su dedo en mi ano y automáticamente comencé a chupar las tetas de Laura...
Terminamos los tres en la cama... Sebastian después de cogerme y hacerme acabar varias veces, siguió con Laura mientras yo me recuperaba... Laura me besaba exquisitamente mientras abría una de sus nalgas perfectas para que mi hijo la disfrutara hasta el fondo... Luego pusimos a Laura chupándome la vulva mientras el seba la follaba por el culo... Hicimos tijeras con Laura mientras seba se recuperaba, al final ya habían pasado dos horas...
- ay qué rico!! Dijo Laura...
- uff... Ha sido el mejor masaje...
- Laura tengo que pagarte la hora extra...
- jaja no te preocupes... Te voy a pedir un masaje como trueque...
Cuando Laura se fue... Sebastian y yo seguimos follando... Hasta que unos minutos antes de que llegara mi marido, nos duchamos y nos vestimos...
Desde esa mañana, la vecina se aplica bloqueador y mira hacia mi ventana... Yo le aviso con un gesto y ella viene a continuar nuestra terapia grupal.
Fin.
Gastón Lemark




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