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Ángel: conociendo a mi tío

  • Foto del escritor: Gastón  Lemark
    Gastón Lemark
  • 12 may 2023
  • 5 min de lectura


- hola buenas tardes, dígame...

La chica que me abrió la puerta era bastante linda, en uniforme tenía una figura que calzaba perfectamente con su uniforme

- buenas tardes, quiero ver si me pueden hacer una evaluación...

- si claro, pase adelante...

Cuando seguí a la chica le miraba ese trasero que me provocaba como hace años, unas ganas locas de morderlo, me acordé de mi amiga May...

- hola buenas tardes, me dijo una segunda chica que estaba en la recepción.

- buenas tardes

- te quieres hacer una evaluación?

- sí... Será posible?

- sí el doctor está con una paciente... Pero si quiere la puedes esperar.. se demorará unos minutos. Me das tu nombre?

- Ángel...

- tu apellido?

- Villalba... Le di el apellido de May...

- necesito tus datos...

En ese momento una chica joven venía saliendo a la sala de espera junto con el doctor.

- muchas gracias doc, no sentí nada de dolor!

- bueno Isabella, me alegro nos vemos la próxima semana, vale?

- si doctor!

- doctor! Tiene una evaluación. Dijo la señorita indicándole al doctor mi presencia con la mirada.

- hola! Mucho gusto! Enseguida te vemos. Me dijo el doctor mirándome con cara de querer recordar de donde me conocía, me hice la loca y le moví la cabeza saludándolo.


Pasaron algunos minutos y la otra asistente del doctor me llamó.

- Ángel? Pasemos?

- hola! Gracias!


Seguí a la asistente por un pasillo estrecho, y ese olor típico de los dentistas a clavo de olor, invadió mis recuerdos, alguna vez visité a mi tío cuando tenía 6 años, el mismo olor, mi mamá fue la que me trajo, solo cuando salí mi mamá me dijo que ese señor era hermano de mi papá.

El doctor estaba esperándome en la puerta del box, vestido con su uniforme clínico, me dió la mano, y aún mantenía esa cara de duda, como queriendo recordar de donde me conocía.

- hola Ángel, soy Gastón, toma asiento en el sillón, te duele algo? Tienes alguna molestia? O quieres que te haga una evaluación general?

- no me duele nada, vengo a evaluación hace dos años que no voy al dentista...

- bueno, abre la boca, veamos que encontramos..

Después de algunos minutos de examinarme, moviendo con su espejo mi lengua, mis mejillas, soplando con esa cosita que tira aire, y haciéndome morder, mientras yo sentía de forma extrañamente familiar su cercanía, el doctor dejo el espejo en la bandeja.

- estás bastante bien! Pareciera que no ha pasado tanto tiempo desde la última vez que viste al dentista, ni siquiera tienes sarro, eso quiere decir que te estás cepillando super bien Ángel, y caries no se ven a simple vista, aunque te voy a tomar algunas radiografías para estar seguro.


El doctor se levantó y me sentó, luego la asistente me puso un delantal pesado, y con un aparato parecido a una cámara de fotos me tomó las radiografías, mientras me ponía las placas pequeñas de radiografía, por un momento me miró fijamente a los ojos, yo le contesté la mirada, el no dejó de mirarme, y aunque su mirada penetrante, me provocaba un poco de vergüenza, mantuve mis ojos directo a sus pupilas, era como un reto de quién aguanta más la mirada, durante esos tres segundos, sentí que él podía leer toda mi vida a través de mis ojos, pensé ir un momento que había relacionado mi nombre con sus recuerdos de aquella sobrina que lo fue a ver hace más de 15 años, la sola mirada y sentirme descubierta me erizaron los pelos, sentí mi corazón acelerado, como cuando mi papá descubría alguna travesura que no quería que nadie supiera.

Luego de eso, el doctor me dejó de mirar, y me tomó las radiografías... Se fue del box y la chica me sacó el pesado delantal.

- Ángel, tienes algún antecedente familiar de hipertensión o diabetes?

- no... Pero mi mamá falleció de cáncer...

- lo siento, fue hace mucho?

- como dos años....

- que tipo de cáncer tuvo?

- de mamas...

- algún otro antecedente familiar?

- no que yo sepa...

En ese momento el doctor volvió.

- bueno Ángel revisé tus radiografías y no tienes caries, estás sana, así que te voy a dar el alta.

- doctor me puedo hacer un blanqueamiento?

- sí, claro que puedes.


Tenía que de alguna forma seguir viendo al doctor, era el único que podría ayudarme.


- te voy a dar el presupuesto del blanqueamiento, y una hora para hacerlo, te parece?

- si doctor...


Cuando me levanté del sillón dental el doctor me pidió que me sentará en su escritorio. La asistente salió del box y quedamos solos.

- tu apellido es Villalba?

- sí, porqué?

- te pareces mucho a otra persona, pero no tiene ese apellido...

- sí, siempre me confunden con alguien más, me pasa siempre. Le dije riéndome y esperando que me creyera.

- cómo ha estado tu papá?


Me había descubierto, sentí ese calor y frío subiéndole por la espalda, tendría que pensar muy bien lo que le iba a decir de ahora en adelante.

- bien, bueno la verdad un poco enfermo...

- te busqué después de la muerte de tu mamá, incluso fui a tu casa, ese día solo estaba tu papá, tú habías ido a reparar una fuga de agua, le pasé un sobre para ti, te lo pasó?

- nunca me dijo que había ido...

- hay muchas cosas que tu papá no te ha dicho, supongo que no tenemos la mejor relación de hermanos del mundo.

- él no me habla de usted nunca.

- jaja claro que no, es terco y orgulloso, en eso nos parecemos! Dime Ángel, necesitas algo de mí?

- la verdad? Sí...

- bueno, dime con total confianza...

- necesito trabajo, mi papá está enfermo y si bien tengo trabajos como fontanera, no me es suficiente para cubrir los gastos de la casa y los medicamentos de mi papá

- pero si necesitas dinero para él y te puedo dar...

- no quiero abusar doctor...

- dime tío, y no es abusar, solo estoy ayudando a mi familia

- de todos modos me sentiría incómoda aceptando dinero de usted, prefiero ganármelo, espero que me entienda

- sí, claro que entiendo... Y sabes algo de odontología?

- pues... No, pero puedo aprender rápido puedo hacer lo que sea, desde el aseo hasta ir a comprar, lo que me pida

- bien, comienzas el lunes

- en serio?!

- sí, eso es lo que quieres no?

- si!! Muchas gracias!


Me paré a abrazar al doctor, mi tío, el me respondió con un abrazo cariñoso y cálido...

- debo decirte algo antes, en esta clínica tenemos una forma de atender más cercana que en otras clínicas, nos encanta dejar muy satisfechos a todos y todas nuestras pacientes, y como equipo tenemos una relación muy cercana y de confianza, lo que pasa en esta clínica se queda en esta clínica, verás y escucharás cosas que no puedes comentar con nadie, es lo único que es pido. ¿Estás de acuerdo?

- claro! Soy siempre muy discreta doctor!

- dime tío, bueno cuando hayan pacientes dime doctor, pero cuando estemos si pacientes me puedes llamar tío.

- bueno, tío Gastón, le prometo que no se arrepentirá de darme esta oportunidad!

- jaja estoy seguro que no me arrepentiré, espero que tú tampoco te arrepientas de trabajar conmigo..

El tono en que lo dijo me generó más curiosidad que temor, mi tío se veía un buen tipo, que podría hacer que me hiciera arrepentirme?




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