La conocí en mi clínica como paciente, cuando entró intuí que sería una de esas pacientes "especiales". Sidney era una buena chica, tenía un hijo de 4 años y estaba sola, sin trabajo y vulnerable. Le ofrecí que me ayudara con el aseo de la clínica, así que ella llegaba cuando el personal se iba, para dejar todo limpio, y yo me quedaba haciendo algún trabajo extra, un día llegó con unas calzas azules y una polera blanca, tocaba limpiar las ventanas, y ella se encaramaba al bor