Fetiches: Encuentros Casuales | Gastón Lemark - Relatos Eróticos
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Fetiches: Encuentros Casuales

encuentros entre desconocidos o de una sola vez

Hay historias que son tremendamente excitantes porque se dan entre completos desconocidos o al aprovechar una oportunidad que nunca más se repite.

Esta coleccón de relatos de encuentros casuales, reúne ese tipo de historias, explosivas, llenas de deseo, impulsivas y que aunque pasan una vez en la vida, siempre son recordadas.

 

Pareja con estilo al aire libre

Relatos de Encuentros Casuales: Muestra gratis

Tántrica

Relato de Encuentros casuales con una masajista

Quedé literalmente doblado, el dolor en mi espalda era insoportable, tuve que dejar de atender y cancelar a todos mis pacientes.

- doc... Ya le pedí una hora con el kinesiólogo, acá está la dirección, me dijo Kat con una sonrisa pícara... Mientras se miraba con Débora...

 

Tomé el papelito doblado en 4 y como apenas podía caminar, pedí un Uber para que me llevara al lugar, le pasé el papel al chófer y me dejó en una casa no muy lejos de la consulta, me bajé como pude y toque el timbre.

- hola? Contestó una voz femenina..

- hola.. dije aguantando el quejido, tengo hora a nombre de Gastón Lemark, mi secretaria la pidió...

- pase! Dijo la voz y se abrió el portón automático...

 

Cuando entré el olor a incienso y la poca luz de la sala me hicieron caer en el motivo de la risa de las chicas... De pronto apareció una mujer de cabellos castaño oscuro, vestía un delantal blanco de doctora que le llegaba hasta el pliegue de sus nalgas, abajo en sus piernas las ligas negras daban el contraste preciso...

- disculpe.. seguro es una confusión.. necesito un masaje descontracturante..

- la señorita con la que hablé me pidió un masaje tántrico...

 

Dudé en seguir hablando, miré a la hermosa chica de rasgos exóticos y me fui a la camilla, increíblemente más aliviado de mi dolor... La señorita me hizo sacar la ropa, incluso me ayudó, sus manos estaban aún frías, cuando me abrió la camisa, se dió el tiempo de mirarme bien a los ojos mientras uno a uno mis botones se iban soltando...

- es tu primera vez?? Me preguntó con tono juguetón.

 

Yo me sonreí sutilmente...

- se nota mucho?

- jaja, me dijo ella con una mirada penetrante y cara de estar planificando lo que me iba a hacer.

 

Me guió suavemente con sus frías manos para recostarme en la camilla, yo desnudo y ella aún con su uniforme de trabajo, vertió un poco de aceite con olor a sándalo en sus manos y las friccionó para calentarlas, cuando puso sus manos en mi espalda aún se sentían frías, un movimiento involuntario de mi musculatura se lo hizo notar..

- uy! Perdón, están muy frías?

- no te preocupes.. le dije

- acá te duele? Me dijo presionando exactamente el punto gatillo.

 

A pesar del dolor, sentir la cercanía de la chica, me hacía incluso disfrutar ese dolor.. mi musculatura tensa se la espalda le respondió un rotundo sí..

 

La chica comenzó a masajear, de forma sutil hasta que poco a poco me fui relajando, la música de relajación con el sonido de olas y campanas, sumado al aroma del ambiente, ese silencio casi sagrado, los movimientos rítmicos que se emparejan con mis latidos, me sentí entrar en un estado de conexión con ella y con la vida misma.. el dolor pasó, en su lugar una relajación profunda me llenaba el cuerpo y el espíritu... Cuando estaba casi al borde de dormirme la chica se detuvo y se sacó su uniforme, se puso a mi lado mientras abría el cierre de su delantal blanco inmaculado, no traía brasier, sus pechos dulces y discretos, caían como dos grandes gotas de agua, mantuvo puesto su colaless negro, y se quitó sensual y calmadamente las ligas y panties, subiendo sus pies a una silla de madera que estaba a su lado, se veía sexy, se veía salvajemente calmada, y yo en ese estado solo quería mirarla por siempre...

Mi Ginecólogo

Relato de encuentros casales de una embarazada

Mi panza crecía, mis tetas también lo hacían, y mi apetito sexual no se quedaba atrás, al momento de bañarme y pasar las manos por mi barriga, y mis senos, parecía que mi piel estaba mucho más despierta que antes, y el idiota de Carlos, no me quería tocar por miedo de hacerle algo al bebé, le mostré libros, documentales y artículos científicos para que me pudiera follar sin culpas, pero el muy tarado al parecer, prefería pajearse con otras chicas a aprovecharme a mí...

- es un fetiche muy clásico!

- cierto?

- sí! Cuando estaba esperando a Gaspar, y salía muchos tipos se me quedaban mirando! Me sentía super sexy! Además que mis tetas...

- siii!! Te apuesto que te encantaba tenerlas de ese tamaño!

- jajaj si! Asumo que te pasa lo mismo! Y Carlos te las chupa??

- ay Juli!! Ojalá!

- qué... No me digas que no le gustas embarazada?

- parece que pasé a ser un amigo ahora que tengo barriga... Y es extraño porque muchos tipos en la calle me dicen cosas, suspiran, y me miran como si me quisieran...

- jajaj sí... Me pasaba lo mismo, ay hermanita... Y un consolador?

- no me gusta eso, además con la panza poco me alcanzo a ver... Bueno si quieres anda a visitar a mi doctor, el convenció a Víctor de que me aprovechara en esa época de calentura...

 

Le comenté a mi marido que tenía que acompañarme a control, el doctor era un tipo más bien mayor, de unos 45 años

- señorita Marcela?

- sí...

- adelante por favor... Mi marido me hizo un ademán de que me esperaba, y por más que lo miré con cara de furia, no quiso acompañarme...

- bien... Es primera vez que nos vemos, cierto?

- si doctor...

- bueno, cuénteme en que la puedo ayudar...

- vine por recomendación de mi hermana Julieta...

- oh si! Se parecen mucho! Y dígame, cómo está ella? Hace años que no la veo!

- está bien! Le envía muchos cariños!

- envíale mis cariños también a ella! Y bueno cuéntame entonces Marcela...

- pues... No sé si sea normal... Pero el embarazo me ha despertado mis deseos... Y bueno... Mi marido no quiere... Ya sabe...

 

Le hice un gesto con mis ojos y el doctor me sonrió como entendiendo perfectamente lo que me pasaba...

- no sabes cuántas mujeres vienen por lo mismo, es súper normal que la libido se dispare con las hormonas del embarazo, y también es muy normal que los maridos, sientan que el cuerpo de una embarazada es algo sagrado, que no debe ser profanado..

- tal cual doctor eso es lo que me pasa!

- y bueno, le has dicho a tu marido que estar embarazada no es estar muerta?

- ay doctor, de todas las formas, pero él está como bloqueado... Le he buscado hasta artículos científicos....

- ya veo, tenemos a un culposo... Es más común de lo que piensas...

- por lo mismo mi hermana me dijo que usted la había ayudado con eso...

- bueno, sí... Pero me gustaría hacerte algunas preguntas antes.

- sí por supuesto

- hace cuánto que no tienes relaciones sexuales?

- hace 5 meses

- tienes 6 meses...

- así es, desde que supo que estaba embarazada no me ha tocado más...

- y como te sientes con eso?

- pues... La verdad mal, terrible... Me da rabia, no es que me sienta fea, se que soy atractiva para muchos, pero se supone que es con él con quién debería descargar mis deseos, no?

- te masturbas?

- hace un tiempo que ya no lo hago

- por qué?

- no lo sé, quizás porque no es lo que siento que me satisfaga...

- entiendo... Alguna vez has sido infiel?

- no, perdón pero eso es importante?

- sí...

- pues...

- has sido infiel?

- fue hace mucho... Estábamos mal...

- él te ha sido infiel?

- no lo sé... Y no me gustaría saberlo..

- que dices de ahora... Han pasado 5 meses, estará siéndote infiel?

- pues quizás...

- y que te hace sentir eso?

- la verdad trato de no pensar en eso...

- es injusto? Que él ande con otras mujeres y tú con toda esa energía sexual, estés siendo fiel?

- podría serlo... Si sería injusto, si él me estuviera engañando...

- sabes que hay muchos hombres que estarían felices de tener relaciones sexuales contigo, eres una mujer joven y muy bella...

- sí... Pero...

- Ok, te voy a examinar ahora... Por favor desvístete.

 

 

El doctor me había dejado con una sensación extraña, no pude evitar sentir que si él me estaba diciendo que mi marido me era infiel, no fuera verdad...

 

Es más hace mucho tiempo que tenía esa sensación, solo que nadie me lo había dicho...

- sácate la ropa de la cintura para abajo y te pones este paño para taparte...

 

Cuando estuve lista, el doctor me hizo sentarme en su camilla de examinación, el cuero de la camilla estaba frío, y una tela verde y gruesa tapaba mis piernas abiertas de mi torso... Me sentía como la asistente del mago que va a a ser cortada por la mitad...

 

El doctor desapareció detrás de la tela verde, y yo me dediqué a mirar el techo, luego sentí las frías manos del doctor rozando mi vulva.. me comenzó a tocar suavemente los bordes de la vulva...

- puedes sentir esto??

- sí doctor...

 

Luego paso sus manos más suavemente casi sin tocar...

- y esto?

- se siente más suave...

 

Luego sentí algo más tibio rozando los bordes de mi vulva... Estaba húmedo, como si se hubiese mojado los dedos en agua tibia...

- sientes la diferencia?

- si doctor...

- Ok...

 

Luego el doctor no habló más y volví a sentir las caricias un poco menos suaves de eso húmedo...

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